lunes, 28 de diciembre de 2020

MÉRIDA ESTÁ DE LUTO

 


MÉRIDA ESTÁ DE LUTO

“Esta tarde vi llover” ……

Resuenan en mis oídos las románticas notas de sus canciones.

 

Desde que di el primer paso al bajar del avión me enamoré de esta ciudad. Mérida me deslumbró con su belleza, su clima cálido y la multitud de las zonas arqueológicas que la circundan.

 

Sus amplias avenidas, con sus camellones sembrados de frondosos árboles, sus hermosos museos e iglesias me dieron la bienvenida.

 

Muy de mañana, fue agradable pasear por las calles  del centro histórico donde me

Encontré con hermosas construcciones de la época porfiriana, donde solían habitar los magnates del henequén en los tiempos de las grandes haciendas.

 

Me maravillé al visitar uno de sus   mercados donde a cada paso me encontraba con un sinfín de colores propios de las flores y las verduras, y me sorprendieron todo tipo de productos y platillos propios de la región, como los panuchos y los salbutes.  Así como, las más diversas artesanías.

 

Por la tarde fue delicioso hacer un recorrido en carroza por el hermoso paso Montejo, construido, según reza la leyenda a imitación de Los Campos Elíseos, para disfrutar de sus frondosos árboles, y sus hermosos palacetes.

 

Todo esto y más me enamoró de la bella Mérida, la ciudad blanca.

 

Pero Mérida también  es música, al ir caminando por sus calles encontré varios jardincitos donde al caer la tarde diversos grupos típicos o románticos se dan cita para deleitar a los asistentes con sus sones, además de poder apreciar a las mujeres yucatecas portando sus bellos trajes blancos bordados de multitud de colores.

 

Fue en uno de esas pequeñas audiciones como experimenté el gran amor que profesaba Mérida a uno de sus hijos predilectos, ARMANDO MANZANERO.

 

Armando Manzanero era un ícono de la ciudad, sus canciones resonaban por doquier inundando con su dulce romanticismo los más diversos rincones de la ciudad.

 

Armando Manzanero, no sólo fue cantado y celebrado en Mérida, pienso que él fue el portavoz de toda una generación de mexicanos que, como yo, nos enamoramos al ritmo de sus canciones. Recuerdo muy bien aquellos programas de TV,  grabados en blanco y negro en los que nos deleitaba con su música. A mí, particularmente, me agradaban las interpretaciones magistrales de Carlos Lico y Marco Antonio Muñíz. Cómo no recordar aquellas notas que llegaban hasta lo más profundo del corazón al ritmo de:

 

-       Esta tarde vi llover…..

-       Somos novios….

-       No, porque ya no extraño como antes tu ausencia….

-       Adoro, la tarde en que nos vimos…… Etc.

 

Pues hoy, 28 de diciembre de 2020, ha muerto Armando Manzanero, arrebatado por las garras del Covid-19 y por eso, Mérida está de luto, por eso Mérida llora su muerte.

 

Hasta siempre Manzanero, porque segura estoy de que, a pesar de la distancia, tú siempre serás parte integral el imaginario colectivo del pueblo mexicano que recordará con nostalgia tus canciones.

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTÍNEZ.

Acámbaro, Gto. 28 de diciembre de 2020.

 

 

 

 

 


sábado, 19 de diciembre de 2020

JÚPITER Y SATURNO. MENSAJE DE ESPERANZA

 

JÚPITER Y SATURNO 

MENSAJE DE ESPERANZA.

 

Al caer la tarde, cuando mi padre llegaba del campo y después de haber comido sacaba su sillita y se sentaba por varias horas por fuera de la cocina. 

 

-       “Hay que mirar el cielo”, decía.

 

Está por demás decir que mi pasión por el firmamento no fue hurtada. Sólo sigo la invitación constante de mi padre.

 

Ahora, ya con ayuda de la tecnología no pierdo la oportunidad de enviar a mis amigos, a pesar de las limitaciones de mi equipo, una foto de tal o cual conjunción, que me sorprende con su belleza.

 

También estoy al tanto de las publicaciones de los eventos astronómicos que se generan en la red. Fue así como me enteré del fenómeno de “la gran conjunción” entre Júpiter y Saturno. Al principio, hace unos meses, no le dí más importancia, pero un día, caminado por la calle me topé frente a frente con lo que de inmediato supe era la conjunción de la que había leído con anterioridad. Ambos planetas se encontraban a una distancia, de unos 50 cm. 

 

A partir de entonces, y por espacio de unos 15 minutos sigo a diario, con verdadera pasión el acercamiento constante de ambos planetas.

 

Quizá para muchos, simplemente pasará desapercibida, serán solo dos estrellas más, pero para mí, ha tomado un significado por demás, apasionante.

 

Vienen a mi mente imágenes, de la infancia, por ejemplo, aquella recitación escolar: 

-       Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, para aprenderse los nombres de los planetas del Sistema Solar.

 

Por otra parte, me parece grandioso que esta conjunción se produzca tan sólo cada 20 años, pero que desde hace 800 no se haya producido en la noche, simplemente es algo ¡increíble! Tal sólo el hecho de que mis ojos puedan ser testigos de este gran acontecimiento que vieron por última vez mis antepasados de la Edad Media me llena de emoción.

 

También pienso que éste no es un hecho fortuito, ni mucho menos. Efectivamente, la periodicidad de la conjunción estaba predicha con anterioridad, lo que no era de ninguna manera previsible es que se produjera justo al finalizar el 2020, un año por demás, dramático para la humanidad, ¡1,700 000 muertos! en el mundo al día de hoy y en 10 meses ha producido la pandemia del Covid 19. En mis 65 años de vida, no había visto nada igual, 

 

Sin temor a parecer sensacionalista, me atrevería a decir que este virus ha traído consigo un cambio de paradigma, una nueva concepción del mundo actual. Nos ha puesto a todos verdaderamente “de cabeza”, nos ha tomado totalmente desprevenidos, no obstante, los impresionantes avances de la ciencia y la tecnología, ya que, de un día para otro, nuestro mundo, y nuestra vida cambiaron para siempre; colapsando la economía, los sistemas de salud, las relaciones sociales y familiares, la cultura, la ciencia, etc., nos ha hecho experimentar el temor de la muerte en masa como imagino no se sentía desde la 2ª Guerra Mundial. 

 

Por otra parte, también me parece interesante analizar la siguiente referencia, me refiero a: “Los signos de los tiempos”. Ciertas fuentes de información, ubican la primera referencia del concepto: “Los signos de los tiempos” en Mt, 14,4. 

 

           16 Los fariseos y los saduceos fueron a ver a Jesús y, para tenderle una trampa, le pidieron que hiciera alguna señal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios. 2Pero Jesús les contestó: «Por la tarde dicen ustedes: “Va a hacer buen tiempo, porque el cielo está rojo”; y por la mañana dicen: “Hoy va a hacer mal tiempo, porque el cielo está rojo y nublado.” Pues si ustedes saben interpretar tan bien el aspecto del cielo, ¿cómo es que no saben interpretar las señales de estos tiempos? 

 

La expresión “Los signos de los tiempos”, ya más recientemente, se atribuye a Juan XXIII, quien en la convocatoria del Concilio Vaticano II, afirma: “Haciendo nuestra la recomendación de Jesús de saber distinguir los signos de los tiempos, creemos descubrir, en medio de tantas tinieblas, numerosas señales que nos infunden esperanza.

 

Así pues, en medio de este catastrófico escenario de los últimos 10 meses, surge en el cielo la gran conjunción entre Júpiter y Saturno, para despedir este 2020 como un “Signo de los tiempos”, como un mensaje de esperanza para toda la humanidad.

 

También se ha dado en llamar a esta conjunción “La estrella de Belén”, tampoco es fortuita la comparación, tan sólo recordemos en qué circunstancias anunció esta estrella la venida de Jesús. ¿No fue en un escenario de desolación, en donde el pueblo hebreo estaba totalmente devastado por el yugo romano y esperaban una señal milagrosa que los liberara de ese suplicio?

 

Por último, es de llamar la atención la fecha en la que se produjo el evento de “La estrella de Belén”, diciembre del año 753 AUC (ab urge condita o desde la fundación de Roma).  y, “La gran conjunción” diciembre, mismo mes, 2020 años después.

 

Y ahora que reviso la fecha del nacimiento de Cristo, me sorprendente que también su nacimiento originara un cambio de paradigma, (a C y d C), antes de Cristo y después de Cristo, para referirse a la historia del hombre sobre la faz de la Tierra.

 

Para finalizar, cuando pongo en la balanza todos los hechos anteriores, no puedo menos de experimentar un gran agradecimiento. Sí me siento verdaderamente afortunada de poder ver en el cielo con mis propios ojos el mensaje de los astros, poder experimentar la emoción de ver en el ocaso a lo lejos, a Júpiter y Saturno, y espero con ansias el día 21 de diciembre en que esta gran conjunción alcanzará su máxima alineación, para luego despedirse de nosotros dejándonos un mensaje de esperanza, para el próximo año.

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTINEZ.

19 de diciembre de 2020.

 

 

 

 

 

martes, 8 de diciembre de 2020

RECORDANDO A CONCHITA

 


RECORDANDO A CONCHITA.

 

 

¿Cómo no recordar la forma en que se cimbraba el templo de San Francisco de Celaya al ritmo de:

 

“Celayenses con místico acento

Vuestra voz elevad a porfía

Himnos mil entonad a María

Que rebocen ternura y amor” ……

 

Cuando el coro de San Antonio de Acámbaro, bajo la soberbia dirección del venerable Padre Abel Perea, entonábamos tan preciosa marcha, para celebrar a la patrona de Celaya.

 

Hoy me siento invadida por la nostalgia primero al recordar mi participación en este increíble coro del cual formé parte por espacio de 25 años, también por los impresionantes repiques de la campana “Maestra” de la parroquia de Acámbaro, y es que hoy es 8 de diciembre, día en que se celebra la Divina Concepción de María, Nuestra Madre.

 

Pero, principalmente, porque hoy es el onomástico de Concepción Gómez, mi abuela, madre de mi padre y fundadora de la gran familia Moreno.

 

Hoy la recuerdo, bueno, no sé si puedo decir eso o debiera decir que lo que recuerdo es lo que mi madre me contaba de ella, porque yo era muy pequeña cuando ella murió, imagino que debo haber tenido de dos a tres años.

 

Pero sí, recuerdo lo que mi mamá me contaba de ella. Yo fui hija José Luís, del último de los Moreno, no sólo porque fue el último que murió de los hijos de Conchita, sino también porque fue el último que se casó, por consiguiente, el que más años vivió con Vicente y Concha, mis abuelos.

 

Mi madre me contaba que Conchita era muy paseadora, que era frecuente escucharle decir:

 

-       ¡Tú nunca me sacas Vicente!

-       Pues tú vete Concha, llévate a Serafín, le dices que te ensille el caballo tordillo y váyanse. Nomás me dejas la llave con Lázaro.

 

Y a penas llegaba de un paseo, y ya estaba con la misma queja.

 

También era muy exigente. Cuando mi madre llegó a vivir a su casa Conchita vivía con su esposo Vicente, con Luís, mi padre, y con mi tía Carmen, esposa del tío Román que habiendo quedado viuda, se fue a vivir con sus hijos: María Y Vicente, a los cuales siempre se les trató no como nietos, sino como hijos de la familia.

 

Así que Conchita siempre estuvo muy acompañada y sabía mandar. Era difícil darle gusto, según me contaba mi mamá. Esa fue la razón por la que mis padres hayan dejado la casa materna.

 

También en la casa de los abuelos vivía Rubén, el hijo de mi tío Melchor, porque había venido de Zinapécuaro a estudiar la secundaria y mamá Conchita siempre lo mandaba por mí. Y me llevaba alzada, allá me pasaba el día, haciéndole la leche a Vero, mi hermana y luego me regresaba a casa de la misma manera. Fue en ese tiempo cuando ella murió.  Mi madre me contaba que Rubén me había llevado a su casa, pero estimaba que  ya debía sentirse mal porque ella misma me trajo hasta la esquina de la casa y se sentó en la banqueta hasta que yo entré a la casa. Ese día murió.

 

Mi padre la recordó con veneración a lo largo de su vida y por lo mismo nos inculcó a sus hijos el amor hacia ella, su mama. Hoy la recuerdo con cariño y sobre todo con inmenso agradecimiento, pues gracias a ella, tengo un techo donde vivir y sus genes me acompañarán por siempre.

 

Mi papá nos contaba una anécdota de ella, nos decía que a mamá Conchita no le gustaba que la retrataran, porque salía sin ojos, ello debido a que eran muy pequeños. Esos mismos ojos los heredó mi padre y yo como consecuencia.

 

Vayan pues estas sencillas líneas como un homenaje a ella, Concepción Gómez de Moreno, mi abuela, mi mamá Conchita.

 

 

MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ

 

Acámbaro, Gto. 8 de diciembre de 2020.

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 8 de agosto de 2020

 


DE TOROS

 

 

Los toros han estado asociados a la vida de Martha. ¿Dónde tuvo su origen esta afición?, no lo sabe con certeza, pero sí surgen en su mente algunos destellos de recuerdos que ahora trata de rememorar.

 

Piensa que tal vez pudo haber sido la herencia familiar, pues los orígenes de la descendencia Moreno, a la que ella pertenece, siempre estuvieron relacionados con el campo y el ganado. Su padre le contaba que era común que su cuñado Raúl Marín y él, Luís Moreno, emprendieran travesías de seis u ocho días desde los Órganos, hasta Tierra Caliente, Mich. a lomo de mula a traer becerros, para engordarlos y luego venderlos o conservarlos como pie de cría. Uno de esos becerros fue el famoso “Charpita”, un toro negro, de fina estampa y de amplia encornadura que ha decorado por años las paredes de los hogares Moreno. Pues era común que, al entrar a la casa de algún familiar, lo primero con lo que te topabas era con la imagen del Charpita. Ese toro debió haber tenido su historia, que fue el orgullo de la familia por mucho tiempo, de otra forma no se explica tanta fama que logró tener tan bello ejemplar taurino.

 

O tal vez su amor a la fiesta brava se remonte a su niñez, Martha recuerda como en un sueño, aquellas tardes de toros, de la temporada grande, en la que se daban cita domingo a domingo en punto de las cuatro de la tarde y en las que ella, trepada en la ventana de doña Tula, la de Molina, el de la nieve, se quedaba extasiada ante aquellas imágenes en blanco y negro de la Plaza México, ¡la más grande del mundo! y donde se lidiaban a muerte toros de las más famosas ganaderías de la época: Miniahuapan, Tequisquiapan, Cuatro Caminos, Julián Yaguno, Reyes Huerta, etc. 

 

La fiesta comenzaba desde que se visualizaban los tendidos llenos de gente a rebozar, y se paseaban por el pasillo interior de la plaza, los cronistas de la corrida: Paco Malgesto y Pepe Alameda, entrevistando a las más diversas figuras del medio artístico y torero que se daban cita en la plaza para presenciar la corrida de esa tarde. 

 

En el palco de la autoridad, se escuchaban los acordes de la banda tocando todo tipo de pasos dobles: La Virgen de la Macarena, Silverio Pérez, El Relicario, España Cañí y varios más. Aun ahora, Martha vibra al escuchar alguno de esos pasos dobles que le recuerdan su infancia. Inmediatamente, la banda tocaba el paseíllo, el desfile de los toreros que protagonizarían esa tarde taurina, portando sus bellos trajes de luces y los más hermosos capotes, bordados con fina pedrería terciados al hombro.

 

De pronto, se interrumpía la música para que el juez, señalara a la banda que debía anunciar el primer tercio. Se abría la puerta de toriles, anunciando por lo alto el nombre del ejemplar que se iba a lidiar, así como su peso, 540 Kg., y el toro salía rugiendo, a recorrer el ruedo llevando en su lomo la insignia de la ganadería de su procedencia, y ahí estaban los cronistas: es un toro cárdeno, bragado, dosalbo de amplia encornadura y agudos pitones.

 

Inmediatamente, hacía su aparición el primer espada de la tarde, luciendo su esbelta figura, enfundada en su traje de luces, que se encaminaba, capote en mano, a encontrarse con su adversario al que le robaba algunos pases toreando elegantemente “A la Verónica” o citándolo con “El Circurret”, o si era muy valiente y el toro se lo permitía, hasta de rodillas. Dependiendo del desempeño del torero era la respuesta del público que podía ir desde un mar de aplausos, hasta una terrible rechifla.

 

Era entonces cuando hacían su aparición los picadores, listos para clavar sus agudas garrochas en el lomo y la sangre hacía su aparición a borbotones por el lomo del animal.

 

Era entonces cuando se anunciaba en lo alto el segundo tercio y aparecían los ayudantes, banderillas en mano citando al toro y encarrilándose corriendo para dejar en su lomo el primer par de banderillas, y así hasta el tercer par.

 

Era la época de los grandes toreros: Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Curro Rivera,  Bueno, pues uno de ellos, hacía su aparición en el ruedo mientras se anunciaba en los tendidos el tercer tercio y el torero se dirigía, a dedicar su faena ya fuese a un personaje al que le entregaba en prenda su montera o bien dejándola en el piso de la plaza si se la dirigía al público, inmediatamente citaba al toro con la capa enmarcada con la espada, y daba gusto ver la elegancia de aquel hombre, toreando Al Natural y rematando con El Pase de Pecho, esto se prolongaba por unos minutos y finalmente, el torero se perfilaba a matar. Citando al toro con la capa y apuntando con la espada. Así terminaba la vida del toro y la faena del torero.

 

La primera vez que Martha presenció una corrida de toros fue una vez en su pueblo cuando su padre la llevó. Ella era muy pequeña y no recuerda que le haya impresionado tanto lo que ocurría en el ruedo, como sí el mal comportamiento de la gente, la segunda, fue una corrida en la Monumental de Morelia, en esa ocasión Martha si se impresionó mucho, primero por el lleno a reventar de la plaza, el movimiento de la gente y la multitud de colores. Pero lo que más la impactó, sin duda, fue la sangre, sí, hasta ahora, ella había visto las corridas en blanco y negro en la tele, pero en vivo, era otra cosa. Aun recuerda el dolor que experimentó al ver la sangre que cubría el lomo del toro a un lado y al otro. La tercera y la última vez que Martha presenció una corrida de toros fue en la grandiosa plaza de Las Ventas de Madrid, recuerda que lo primero que llamó su atención fue la belleza de la plaza decorada con aquella filigrana blanca de hierro forjado a la usanza árabe, también la impresionaron los caballos, pues era la primera vez que veía una corrida con rejoneadores. 

 

La historia del toreo está sembrada de tragedias y alegrías. Tragedias cuando los toros en su afán de defenderse, atacan a su adversario, en ese momento se suspende la respiración de los asistentes pues han visto al torero volar por los aires, como le ocurrió a Joselito Huerta aquel 30 de septiembre de 1968 cuando el toro “Pablito” de Reyes Huerta la produjo una cornada de la que hubo que regresarle los intestinos a su lugar pues volaron junto con él y de la que se libró de la muerte, sólo por un milagro, pero hubo otras veces en que no sucedió así, tal fue el caso de Paquirrí. Ahora mismo, Martha no se sintió capaz de ver el video en el que se observa todo el proceso que ocurrió desde su vestido, hasta su muerte en la mesa de la enfermería de la propia plaza después de haber sido cornado por “Avispado”, quien le atravesó la femoral y el torero se desangró en cuestión de unos cuantos minutos. Alegrías cuando después de una gran faena, el torero le da la vuelta al ruedo, le conceden un apéndice, que puede ser una oreja, las dos o un rabo, luego el torero sale en hombros de la plaza e incluso, si a juicio de la autoridad de la plaza y tomando la opinión del público en general, se llega a conceder el indulto del toro. 

 

Y así termina esta historia de luces y sombras, en la que Martha hizo una remembranza de su afición a la fiesta brava y en la que pretendió rendir un sencillo homenaje a los toros y a los toreros que se juegan la vida, en una tarde cualquiera y de la que van quedando tan sólo los recuerdos de lo que fue.

 

 

MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ

ACÁMBARO, GTO.

8 DE AGOSTO DE 2020

 

 

 

 

500 AÑOS DE HISTORIA FRANCISCANA EN ACAMBARO.

  INSPIRACIÓN DEL ESPIRITU SANTO.     Toda la semana venía escuchando el dulce y emotivo repicar de las campanas que, por la tarde, citaban ...