domingo, 5 de abril de 2026

REFERENCIAS AL VIACRUCIS DE 2026.



REFERENCIAS AL VIACRUCIS DE 2026.

 

Cuando visito un templo, siempre me encuentro con las estaciones del viacrucis expuestas en las paredes del recinto, pero yo, nunca me había tomado la molestia de observarlas con atención, mucho menos en reflexionarlas. De hecho, no sabía cuántas estaciones lo integran.

 

Pero hoy, viernes 3 de abril, Viernes Santo, me levanté con la conciencia de que iría a un templo a rezar el viacrucis. Así lo hice, ingresé en el hermoso claustro del convento de Santa María de Gracia y me encontré con que, los pisos estaban limpísimos, y en el ambiente se respiraba una paz ¡increíble!, un silencio total, todo aquel claustro completamente solo, y las grandes y viejas imágenes del viacrucis colgadas en sus paredes.

 

Además de todo lo anterior, llamó mi atención las imágenes, muy distintas a las imágenes de bulto de todos los templos actuales. No, para empezar, estas imágenes son muy antiguas y están plasmadas en papel, al que se ha dado un tratamiento con algún tipo de laca para protegerlas, si no fuera por el paso del tiempo, diría que son “verdaderas” fotografías y son bastante grandes en comparación con las actuales, deben medir aproximadamente: 65 x 50 cm y lo más ¡maravilloso!, presentan una increíble “vitalidad”, al punto de permitir al observador sentirse parte del contexto, es como sí tú mismo estuvieses presenciando la escena.

Sorprenden las expresiones de los rostros que reflejan de forma ¡increíble! las emociones que se están experimentando, se pueden observar la fortaleza de las piernas, las líneas de los músculos al contraerse, los atuendos que vestían, etc.

 

Conseguí una hojita que me sirviera como base, y fue hasta ahí cuando me enteré que el viacrucis está formado por 14 estaciones, así que localicé la primera y leí la oración sugerida en la hojita. Y, efectivamente, encontré una estrecha relación con lo que estaba mirando en aquella primera imagen. 

 

Una vez que Jesús es aprehendido en el huerto de Getsemaní, es llevado frente a Pilato, que a la sazón era el gobernador romano, es decir, el representante del emperador. Pilato era el prefecto o gobernador de la provincia romana de Judea a la que pertenecía Jerusalén, él ejercía el poder absoluto, pues representaba la autoridad de la misma Roma.  y por ello era el responsable de juzgar y decidir sobre casos de pena de muerte.

 

El diálogo entre Jesús y Pilato es amplio, así que me referiré sólo a esta pequeña parte.

 

El Evangelio hace referencia a que, una vez que Jesús estuvo frente a Pilato, éste le preguntó:

 

- ¿De dónde eres tú?

Jesús no respondió.

- ¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?

Jesús contestó:

- Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto.

 

Ahora, comentaré que es una tradición que el papa en turno el viernes Santo rece el viacrucis desde el foro del Coliseo Romano, en esta ocasión, el papa León IVX lo rezó por primera vez, pero llamó mi atención que, a decir de un reportaje de Chistopher Lamb de la cadena noticiosa CNN, se comentara que el texto del viacrucis había sido escrito por el custodio de Tierra Santa, el fraile franciscano Fr. Francesco Patton. Así que ahora comentaré un poco sobre este discurso.

 

El padre Patton, en la introducción del texto hace referencia a que la invitación para hacer este discurso, muy probablemente se deba a que este año se cumplen 800 años de la muerte de San Francisco y que los franciscanos han sido los guardianes de los Santos Lugares desde la época del mismo santo, y es por esta razón que, en esta primera estación del viacrucis, el texto de Patton hace referencia a los escritos de San Francisco de Asis de la (Carta a los Fieles II, 28,29: FF 191)

 

Los que han recibido la potestad de juzgar a otros, ejerzan el juicio con misericordia, como ellos mismos quieren obtener del Señor misericordia. Pues habrá un juicio sin misericordia para aquellos que no hayan hecho misericordia.

 

Ahora me permitiré citar “textualmente” el texto del padre Patton:

En tu coloquio con Pilato, Señor Jesús, desenmascaras toda presunción humana de poder. También hoy algunos creen que han recibido una autoridad sin límites y piensan que pueden usarla y abusar de ella a su antojo. Tus palabras al gobernador romano no dejan espacio a la ambigüedad: «Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto» (Jn 19,11). 

Francisco de Asís, que simplemente intentó seguir tus huellas, nos recuerda que toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido: el poder de juzgar, pero también el poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación; el poder de usar la economía para oprimir los pueblos o para liberarlos de la miseria; el poder de pisotear la dignidad humana o de tutelarla; el de promover y defender la vida o de rechazarla y suprimirla.

También cada uno de nosotros está llamado a responder por el poder que ejerce en la vida de todos los días. Tú, Jesús, le dices: haz buen uso del poder que te ha sido dado y no olvides que cualquier cosa que hagas a un ser humano, especialmente si es pequeño y frágil, me lo haces a mí; y es a mí a quien deberás responder por ello un día.

Oremos diciendo: Recuérdamelo, Jesús.

Que tú te identificas con toda persona juzgada:

Recuérdamelo, Jesús.

Que no debo dejarme guiar por los prejuicios:

Recuérdamelo, Jesús.

Que el verdadero poder es el del amor:

Recuérdamelo, Jesús.

Que la misericordia triunfa sobre el juicio:

Recuérdamelo, Jesús.

Que debo elegir el bien, aunque cueste:

Recuérdamelo, Jesús.

Como te has dado cuenta, estas palabras de San Francisco y las  del padre Patton hacen clara referencia a los sufrimientos por los que están pasando nuestros hermanos que están viviendo la ¡terrible! experiencia de las guerras actuales, y destaca el sentido de responsabilidad de los líderes mundiales que están decidiendo sobre la vida de tantos y tantos seres humanos, generalmente agenos a las cuestiones políticas, y que son los que están sufriendo las consecuencias de estas atroces guerras.

Así que, en conclusión diré que el ejercicio del poder sobre los inocentes no sólo era propio de la época en la que vivió Jesús, también en la actualidad se siguen sufriendo las ¡terribles! Consecuencias de ejercerlo sin detenernos a mirar el sufrimiento de los demás en relación a las decisiones que se toman.

Con esta sencilla reflexión me permito culminar mi experiencia en el viacrucis de 2026.

Referencias:

 

·      https://www.vatican.va/news_services/liturgy/2026/documents/ns_lit_doc_20260403_via-crucis-meditazioni_sp.html

·      CNN 

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTINEZ

3 de abril de 2026

 

domingo, 29 de marzo de 2026

EN DOMINGO DE RAMOS…..

EN DOMINGO DE RAMOS…..

 

Desde ahí, se puede visualizar, en primer plano el antiguo cementerio judío y más al fondo, la bellísima panorámica color marfil de la ciudad vieja de Jerusalén, donde se destacan en primer lugar, la antigua muralla, la explanada de las Mezquitas donde se localizan la Cúpula Dorada, la mezquita de Al-Aqsa y el Monte del Templo. Algún día, estuve ahí, y hoy, me siento totalmente incapaz de definir con palabras la experiencia que obtuve al estar pisando tan sagrado suelo, sí, me refiero al Monte de los Olivos y más concretamente el Huerto de Getsemaní, aquel lugar donde Jesús, ya presintiendo su muerte, se acoge a su padre Dios para pedirle que “haga pasar de Él ese cáliz”, pero que no se haga su voluntad, sino la suya.

 

El día de hoy 29 de marzo de 2026, es Domingo de Ramos y la iglesia católica, conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, quien, habiendo partido del Monte de los Olivos, se dirige a Jerusalén a lomo de un borrico. Con esta celebración, se da inicio a la Semana Santa.

 

Hoy me enteré que la Pasión de Jesús, se lee completa sólo en dos ocasiones durante el año litúrgico, una de ellas en el evangelio del Domingo de Ramos y la otra, el viernes Santo.

 

El día de hoy, después de haber escuchado en el evangelio de la misa la lectura de la pasión de Jesús, han venido a mi mente todos estos recuerdos, pero también me ha entristecido y disgustado el hecho, sin precedente, que diera a conocer la cadena noticiosa CNN  en una publicación de: Eugenia Yusef, Antonia Mortensen, Christopher Lam y Tim Lister quienes  se refieren a que, por primera vez en siglos, hoy, domingo 29 de marzo de 2026, la policía israelí  impidió la entrada a la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén a los lideres católicos que celebrarían ahí la misa conmemorativa del Domingo de Ramos. Este hecho ha despertado el descontento y la preocupación de diferentes líderes mundiales, entre ellos, principalmente el papa León XIV, la primera ministra italiana Giorgia Meloni, los presidentes de Francia Emmanuel Macrón y de España, Pedro Sánchez, entre otros.

 

El gobierno israelí argumentó que tomó dicha decisión con la finalidad de preservar la seguridad de los asistentes, ello debido a la guerra que se está librando actualmente entre Israel y Estados Unidos contra Irán. 

 

Finalizaré este pequeñísimo ensayo expresando que, ya de por sí, esta guerra me parece un acto injusto, en el que miles de personas ajenas a las políticas de estado ejercidas por sus líderes pierden a diario la vida, pero las repercusiones de esta confrontación, ya se están expandiendo a otros rubros como son:  la economía, la salud, la alimentación, la distribución de energía y ahora también, la libertad de culto y la libertad de expresión de otros países.

 

Así pues, con estas sencillas palabras, me permito expresar mi mayor deseo de que esta ¡terrible! guerra llegue pronto a su fin.

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTINEZ

29 de marzo de 2026

sábado, 21 de marzo de 2026

LOLA Y EL SABOR DE LOS ALIMENTOS

 

LOLA Y EL SABOR DE LOS ALIMENTOS.

 

Lola es su nombre, tiene 17 años, estudia en una de las escuelas privadas más prestigiadas de Morelia, cursa el 2º año de bachillerato, es lo que se dice, una “buena estudiante”, su calificación mínima nunca es menor de 9 en todas sus materias, tiene un novio con quien coinciden los viernes por la noche cuando se van al antro un buen rato para desestresarse y por si fuera poco, trabaja por las tardes tres días de la semana para ganarse un dinerito y poder darse algunos gustos que la seducen, como: plancharse el pelo, asistir a una sesión de uñas, aprender a maquillarse los ojos o comprarse algunas prendas para actualizar su outfit.

 

Debido a su acelerado ritmo de vida, Lola siempre anda comiendo rápido, ya sea porque teme llegar tarde a su clase o porque su jefe le ha pedido para mañana un informe de caja, etc.

 

Pero, recientemente, al mirarse al espejo, descubrió una pancita.

 

- ¡Guau!, esto ¡sí que no puede ser!  Se dijo a sí misma, y de inmediato puso manos a la obra: empezó por reducir al mínimo la ingesta de carbohidratos, a no comer tortilla, ni pan, además de asistir al gym al menos una vez a la semana.

 

Este domingo, como todos los demás, Lola se quedó en casa. Se levantó tarde y decidió tomar, en vez de un almuerzo pesado, como suele hacer los domingos, optar por un licuado de manzana, tal como lo hace siempre, antes de iniciar sus actividades y pensó, eso sí, darse la oportunidad para tomar una taza de café bien caliente, así que, rebanó unas cuantas rodajas de queso seco y puso en un recipiente unos cuantos pistaches, luego se encaminó a una de las habitaciones más alejadas de la casa, donde, considera ella, reina la paz, y por supuesto el silencio.

 

Decidió, además, apagar su celular y concentrarse únicamente en la ingesta de sus alimentos. Así que comenzó por, entre un sorbo y otro de café, llevar a su boca las porciones más pequeñas que apenas sus dientes pudieran cortar, luego, mantener el alimento en la boca para masticar hasta triturarlo completamente y ¡de pronto!, tomó conciencia:

 

- Pero, ¿por qué? me está sabiendo ¡tan rico este queso!, y ¿qué decir de los pistaches?, y ¡no se diga el café!

 

- ¡Guau! Pensó, esto es ¡maravilloso!, ¡nunca había disfrutado tanto el sabor de los alimentos como hoy. 

 

Y de repente, vino a su mente una de las leyes que había aprendido de sus clases de física. 

 

- ¡Sí pensó, esto que me está pasando debe estar relacionado con “la superficie de contacto del alimento”! Sí, recuerdo que el profe nos dijo que: la absorción aumenta, en la medida que disminuye el tamaño de las partículas, es decir, mientras menores sean las partículas, mayor es la superficie de contacto y de esta forma mejora la absorción.

 

- ¡Pero claro!, pensó, entre más pequeñas sean las porciones de alimento que llevo a mi boca, aumenta su superficie de contacto lo cual, favorece su absorción y así, verdaderamente puedo disfrutar del sabor de los alimentos.

 

También Lola recordó de sus clases de biología que la lengua está “plagada” de pequeñas vellosidades, a las que se les denomina “papilas gustativas” y que son las responsables de percibir el sabor de los alimentos una vez que se haya producido el “enlace” entre estas papilas y el cerebro.

 

Cuando los trozos de alimento son grandes y deglutimos con rapidez, tal como a ella le sucedía casi a diario, los alimentos no le sabían tan ricos y se limitaba únicamente a saciar su hambre, y observaba que también comía más.

 

Mientras estaba viviendo aquella experiencia de sabor, Lola recordó que, los catadores de vino, toman un sorbo y, literalmente “pasean” por un buen rato el líquido en su boca, antes de dar un veredicto acerca de la calidad del vino que están probando.

 

- ¡Ándale!, pensó para sus adentros, como hoy estoy en silencio y llevando porciones muy pequeñas a mi boca, además de tomarme mi tiempo antes de deglutir, me di cuenta que, pude realmente saborear mis alimentos. Y me propuse a mí misma que, a partir de hoy me alimentaría de manera más inteligente, es decir, reduciré la ingesta de carbohidratos, tomaré mi comida en silencio, cortando con mis dientes trozos muy pequeños, también masticaré muy bien para mejorar la absorción, todo ello me debe conducir, a saborear mis alimentos, a nutrirme mejor y confío en que de esta manera pueda también, reducir esta “pancita” que me ha estado molestando últimamente.

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTINEZ

21 de marzo de 2026

 

 

 

domingo, 15 de marzo de 2026

UNA MIRADA FURTIVA A: EL LOCO DE DIOS EN EL FIN DEL MUNDO

 

UNA MIRADA FURTIVA A 

EL LOCO DE DIOS EN EL FIN DEL MUNDO.

 

Hace ya algunos años, que sigo con atención la mesa de análisis que conduce Leo Zuckerman, cada día tiene invitados muy ad hoc al tema que se abordará. En diciembre del 2025, organizó una con el tema de: “Libros recomendados para estas vacaciones”, y bueno, cada analista llevaba sus propuestas, pero de todas, se destacó una que en particular llamó mi atención, se trataba de:

 

“El loco de Dios en el fin del mundo”

De Javier Cercas.

 

No solo el analista que presentó la propuesta expresó excelentes comentarios de la obra, sino que todos los asistentes, incluyendo, desde luego al conductor, se sumaron a lo anterior. Estas opiniones que escuché movieron de inmediato mi interés por leer este libro y corrí de inmediato por él.

 

Algunas de las opiniones que recuerdo son las siguientes:

 

·      Es un libro “redondo”, refiriéndose con ello a que “lo tiene todo”.

·      Seguramente Javier Cercas estará nominado al premio Nobel de literatura en su próxima edición.

 

Y me dije: A ver, a ver, vamos a ver que tan cierto es lo que están expresando estos comentaristas.

 

Antes de iniciar este ensayo, debo referirme a que, el libro se presta para hacer un análisis amplio y profundo sobre el tema, pero yo, sólo seleccioné algunos pasajes que me han parecido valiosos. 

 

Así pues, si me lo permites, iniciaré compartiéndote que no había conocido a Javier Cercas hasta que leí este libro, pero, investigando en Wikipedia encontré la siguiente información:

 

Javier Cercas, es un escritor español, nacido el 26 de abril de l962. Su obra se caracteriza por explorar los límites entre la realidad y la ficción, elemento presente en el libro que nos ocupa. También se reporta que sus libros han sido traducidos a más de 30 idiomas y que ha recibido múltiples premios.

 

Ahora bien, me gustaría compartirte que, entre los 7 autores de premio Nobel que he conocido, encuentro a grandes novelistas, poetas y ensayistas, así que tal vez por esta trayectoria, era de alguna manera el estilo que yo esperaba encontrar en este enigmático libro. Sin embargo, no fue así, el libro denominado El loco de Dios en el fin del mundo, cumple con las características que, a mi juicio, presenta el estilo denominado: “periodismo de investigación”, lo cual puedo sustentar incluso con la propia opinión del autor, a quien le escuché decir en una entrevista con Denis Merkel que “todos sus libros parten de una pregunta”, y desde luego, éste en particular.

 

También puedo decir que, el libro está narrado en primera persona, y que, el autor va describiendo en él toda una serie de sucesos, principalmente las múltiples entrevistas que hace a todo tipo de personas, para intentar dar respuesta a la pregunta que dio origen al libro. Por todo ello, podría decir que el libro también cumple con el estilo de una crónica.

 

Derivado de lo anterior, podría entonces permitirme decir que el libro se puede definir como una crónica periodística, y bueno, tal vez en la próxima entrega del Nobel la Academia Sueca decida incluir entre sus postulados también este estilo narrativo.

 

Y bien, ahora me permitiré compartirte tan sólo algunas opiniones que, derivadas de la lectura de dicho libro, he considerado valiosas. 

 

La pregunta de partida de esta narración es la siguiente:

 

¿Existe la resurrección?, y sí es así, su madre al morir ¿se encontrará en “la otra vida” con su padre?

 

En este sentido, este planteamiento me parece, por una parte, “muy simple”, ello porque de una forma u otra, es la pregunta que nos hacemos todos los cristianos, sin embargo, por otra parte, este mismo planteamiento lo percibo como “sumamente ambicioso”, en la medida que la respuesta conlleva a un discernimiento teológico de lo más complicado, pues bien, me atrevería a considerar que, el autor “juega”, por decirlo en palabras simples, con estas dos posturas a lo largo del libro.

 

Javier Cercas se reconoce a sí mismo como un ateo confeso, que perdió la fe a los catorce años y que, a partir de ahí, considera haber caído en el “abismo”, porque a partir de entonces perdió también su referencia existencial.

 

Y, a sabiendas de su ateísmo, un buen día recibe una misteriosa llamada del Vaticano en la que se le invita  a realizar un libro ofreciéndole para ello “abrirle las puertas” de tan elitista institución, desde todos los apoyos financieros, hasta la posibilidad de acceder a toda la información que requiera y la de entrevistarse con todas las personas que estime necesarias, incluyendo al mismo Papa Francisco, e incluso, su pase automático en un viaje a Mongolia que el papa está próximo a realizar.

 

- Pero ¿cómo?, pregunta él, ¿Uds. se han vuelto locos? Esto se lo escuché en la entrevista que Denis Merkel le hizo, donde expone, que él es un ateo, además de escritor y que, por lo tanto, está obligado a “decir la verdad”.

 

- Por eso mismo, le contesta Fazzini, director de la biblioteca del Vaticano, que es quien le hace el ofrecimiento, nos interesa un escritor imparcial, que escriba de lo que guste.

 

Al respecto debo confesar que este gesto del Vaticano me parece en sí mismo un acto de suma nobleza, en la medida que está dispuesto a revelar todas las “grietas”, sobre dicha institución, sino además  asumir las consecuencias de lo que se desvele en el libro. Este hecho le proporciona a la obra un fuerte carácter enigmático, que despierta una gran curiosidad en el lector.

 

Cercas extrañado acepta la invitación y, a partir de ese momento, empieza su peregrinar no sólo por las propias instalaciones de la institución, sino entrevistándose con todo tipo de personas, desde las más cercanas al Vaticano, como a las más alejadas geográficamente, entre ellas, a varios misioneros quienes, encontrándose en Mongolia son provenientes de las partes más alejadas del mundo, principalmente de África, y es en estos misioneros que Cercas descubre la felicidad que les da su vocación de servicio y su fe inquebrantable, aun cuando su  forma de pensar sea tan distinta.

 

Una vez que hube leído el libro, puedo decir que, más que la respuesta a la pregunta, que es en sí misma, la esencia del libro, lo que me pareció más valioso es el hecho de que Javier Cercas me llevó a conocer profundamente la personalidad de Francisco, este papa argentino, cuyo nombre anterior al pontificado fue: Jorge Bergoglio. Y, en este sentido, me permitió descubrir y admirar al hombre común, al hombre humilde que había detrás del papa, quien se enfrentó a los demás, pero, principalmente a sí mismo, a ese hombre que se reconoce como “un pecador” y que, consciente de su debilidad, pidió en todos sus sermones: “recen por mí”.

 

Una de las cualidades que descubrí en Francisco, y que me permitió admirarlo profundamente era su declarada postura anticlerical. El clericalismo visto como “el poder” que acumulan los allegados a la iglesia, principalmente los sacerdotes, aunque no es privativo de ellos, pues este fenómeno se observa también en otras personas que sabiéndose “más que los demás”, buscan poder. Y éste poder acumulado ha llevado, según la postura del propio papa Francisco, que se revela en el libro, a cometer los peores abusos que se han suscitado al interior de la iglesia católica, entre ellos, principalmente, los abusos sexuales que han dañado profundamente dicha institución.

 

Contrario a lo anterior, en el libro se revela que “Francisco era un hombre apasionado de Cristo que vivía su fe como una cercanía auténtica a las personas”. Podría además aportar que Francisco no vivió nunca en el palacio apostólico, sino en la pensión de santa Martha, junto con otros religiosos, usó por mucho tiempo el mismo par de zapatos con los que llegó al Vaticano con motivo del cónclave en el que fue elegido papa.

 

En el libro se expone que, durante su papado, Francisco logró cambios muy importantes en el Vaticano, como el hecho de sanear las finanzas y se reconoce que antes de su llegada, el Vaticano era propiamente un “paraíso fiscal”.

 

Algo más que me gustaría destacar es la postura de Cercas respecto a la antigüedad de la iglesia católica, pues se refiere a que los más grandes imperios del mundo han caído y que, sin embargo, y a pesar de todos los problemas que persisten en ella, la iglesia católica ha persistido por ¡más de 2,000 años!, lo cual es catalogado por Cercas como un verdadero “milagro”.

 

Algo que me pareció sumamente interesante es el hecho de que Javier Cercas identifica en la iglesia católica actual un “problema de lenguaje”, pues reconoce la dificultad que entraña el expresar, entre otros conceptos, la fe con un lenguaje “racional”. En este sentido me gusta la forma en que Cercas lo expresa: 

 

- “Sobre todo un misterio de ese calibre, un misterio realmente escandaloso. Porque la fe es un escándalo, ¿no?”, dice Cercas.

 

Y a continuación describe un diálogo entre Tornelli, periodista italiano y director editorial del Dicaserio para la comunicación del Vaticano y Fazzini, director de la librería del Vaticano, quien invita a Cercas a escribir el libro. En esta conversación está presente Cercas.

 

- “Pero ¡cómo no va a ser un escándalo!, Tornelli se vuelve hacia mí. Creemos en un Dios, que no es uno sino tres, que ha sacrificado a su hijo, que se ha hecho matar de la manera más cruel y que ha resucitado de entre los muertos…. Pero ¡qué es esto hombre! ¡Cómo se va a explicar eso racionalmente! Es en este sentido que Cercas reconoce el problema de lenguaje del catolicismo, así mismo afirma que el lenguaje que usa la iglesia actual es un lenguaje “oxidado”, y que, si éste no cambia, estará “muerto”, tal como lo atestiguan las iglesias vacías en Europa, así como, la falta de vocaciones religiosas. 

 

Con respecto al planteamiento anterior, al menos a mí me consoló saber que, al igual que, a decir de Tornielli, cuando el papa Francisco visitaba los hospitales infantiles y se le preguntaba el porqué del sufrimiento de los niños, él respondía: “yo no tengo la respuesta”, entonces, afirma Tornielli es consolador saber que no tenemos todas las respuestas, ni siquiera el papa las tiene.

 

Para mí, uno de los momentos más significativos del libro fue cuando, durante el vuelo a Mongolia, Javier Cercas, tuvo la oportunidad de plantear la pregunta al papa, entonces el papa, le pide que lo acompañe al frente del avión y es ahí donde mantienen un diálogo que trataré de describir a continuación:

 

- “Santidad, mi madre cree en la resurrección de la carne y la vida eterna; cree que después de muerta volverá a ver a mi padre. La iglesia se la ha prometido.

- Y a mí también, nos lo ha prometido a todos. Es la promesa del Señor: que yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo…. La historia pasa por momentos oscuros, pasa momentos felices, pero el Señor siempre está. Y la iglesia igual: tiene momentos de paz, momentos de persecución, pero el Señor siempre está”.

- Entonces le puedo decir a mi madre que cuando muera va a ver a mi padre.

- Con toda seguridad.

- ¿Con toda seguridad?

- Con toda seguridad.

- Es extraordinario. Es un escándalo.

- Es un escándalo. Pero es así la promesa del Señor es ésa. Nos va a llevar a todos allá. Con Él. A todos. A su madre, a su padre…. A usted también, aunque no crea. Eso a él le da igual. Qué le vamos a hacer. Son las cosas de Dios.

 

Y así finaliza este gran libro, del que pude aprender tanto, especialmente a reconocer y admirar la grandeza del papa Francisco.

 

Fuentes de referencia:

·      https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Cercas

MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ

15 de marzo de 2026.

 

 

 

REFERENCIAS AL VIACRUCIS DE 2026.

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