UNA MIRADA FURTIVA A
EL LOCO DE DIOS EN EL FIN DEL MUNDO.
Hace ya algunos años, que sigo con atención la mesa de análisis que conduce Leo Zuckerman, cada día tiene invitados muy ad hoc al tema que se abordará. En diciembre del 2025, organizó una con el tema de: “Libros recomendados para estas vacaciones”, y bueno, cada analista llevaba sus propuestas, pero de todas, se destacó una que en particular llamó mi atención, se trataba de:
“El loco de Dios en el fin del mundo”
De Javier Cercas.
No solo el analista que presentó la propuesta expresó excelentes comentarios de la obra, sino que todos los asistentes, incluyendo, desde luego al conductor, se sumaron a lo anterior. Estas opiniones que escuché movieron de inmediato mi interés por leer este libro y corrí de inmediato por él.
Algunas de las opiniones que recuerdo son las siguientes:
· Es un libro “redondo”, refiriéndose con ello a que “lo tiene todo”.
· Seguramente Javier Cercas estará nominado al premio Nobel de literatura en su próxima edición.
Y me dije: A ver, a ver, vamos a ver que tan cierto es lo que están expresando estos comentaristas.
Antes de iniciar este ensayo, debo referirme a que, el libro se presta para hacer un análisis amplio y profundo sobre el tema, pero yo, sólo seleccioné algunos pasajes que me han parecido valiosos.
Así pues, si me lo permites, iniciaré compartiéndote que no había conocido a Javier Cercas hasta que leí este libro, pero, investigando en Wikipedia encontré la siguiente información:
Javier Cercas, es un escritor español, nacido el 26 de abril de l962. Su obra se caracteriza por explorar los límites entre la realidad y la ficción, elemento presente en el libro que nos ocupa. También se reporta que sus libros han sido traducidos a más de 30 idiomas y que ha recibido múltiples premios.
Ahora bien, me gustaría compartirte que, entre los 7 autores de premio Nobel que he conocido, encuentro a grandes novelistas, poetas y ensayistas, así que tal vez por esta trayectoria, era de alguna manera el estilo que yo esperaba encontrar en este enigmático libro. Sin embargo, no fue así, el libro denominado El loco de Dios en el fin del mundo, cumple con las características que, a mi juicio, presenta el estilo denominado: “periodismo de investigación”, lo cual puedo sustentar incluso con la propia opinión del autor, a quien le escuché decir en una entrevista con Denis Merkel que “todos sus libros parten de una pregunta”, y desde luego, éste en particular.
También puedo decir que, el libro está narrado en primera persona, y que, el autor va describiendo en él toda una serie de sucesos, principalmente las múltiples entrevistas que hace a todo tipo de personas, para intentar dar respuesta a la pregunta que dio origen al libro. Por todo ello, podría decir que el libro también cumple con el estilo de una crónica.
Derivado de lo anterior, podría entonces permitirme decir que el libro se puede definir como una crónica periodística, y bueno, tal vez en la próxima entrega del Nobel la Academia Sueca decida incluir entre sus postulados también este estilo narrativo.
Y bien, ahora me permitiré compartirte tan sólo algunas opiniones que, derivadas de la lectura de dicho libro, he considerado valiosas.
La pregunta de partida de esta narración es la siguiente:
¿Existe la resurrección?, y sí es así, su madre al morir ¿se encontrará en “la otra vida” con su padre?
En este sentido, este planteamiento me parece, por una parte, “muy simple”, ello porque de una forma u otra, es la pregunta que nos hacemos todos los cristianos, sin embargo, por otra parte, este mismo planteamiento lo percibo como “sumamente ambicioso”, en la medida que la respuesta conlleva a un discernimiento teológico de lo más complicado, pues bien, me atrevería a considerar que, el autor “juega”, por decirlo en palabras simples, con estas dos posturas a lo largo del libro.
Javier Cercas se reconoce a sí mismo como un ateo confeso, que perdió la fe a los catorce años y que, a partir de ahí, considera haber caído en el “abismo”, porque a partir de entonces perdió también su referencia existencial.
Y, a sabiendas de su ateísmo, un buen día recibe una misteriosa llamada del Vaticano en la que se le invita a realizar un libro ofreciéndole para ello “abrirle las puertas” de tan elitista institución, desde todos los apoyos financieros, hasta la posibilidad de acceder a toda la información que requiera y la de entrevistarse con todas las personas que estime necesarias, incluyendo al mismo Papa Francisco, e incluso, su pase automático en un viaje a Mongolia que el papa está próximo a realizar.
- Pero ¿cómo?, pregunta él, ¿Uds. se han vuelto locos? Esto se lo escuché en la entrevista que Denis Merkel le hizo, donde expone, que él es un ateo, además de escritor y que, por lo tanto, está obligado a “decir la verdad”.
- Por eso mismo, le contesta Fazzini, director de la biblioteca del Vaticano, que es quien le hace el ofrecimiento, nos interesa un escritor imparcial, que escriba de lo que guste.
Al respecto debo confesar que este gesto del Vaticano me parece en sí mismo un acto de suma nobleza, en la medida que está dispuesto a revelar todas las “grietas”, sobre dicha institución, sino además asumir las consecuencias de lo que se desvele en el libro. Este hecho le proporciona a la obra un fuerte carácter enigmático, que despierta una gran curiosidad en el lector.
Cercas extrañado acepta la invitación y, a partir de ese momento, empieza su peregrinar no sólo por las propias instalaciones de la institución, sino entrevistándose con todo tipo de personas, desde las más cercanas al Vaticano, como a las más alejadas geográficamente, entre ellas, a varios misioneros quienes, encontrándose en Mongolia son provenientes de las partes más alejadas del mundo, principalmente de África, y es en estos misioneros que Cercas descubre la felicidad que les da su vocación de servicio y su fe inquebrantable, aun cuando su forma de pensar sea tan distinta.
Una vez que hube leído el libro, puedo decir que, más que la respuesta a la pregunta, que es en sí misma, la esencia del libro, lo que me pareció más valioso es el hecho de que Javier Cercas me llevó a conocer profundamente la personalidad de Francisco, este papa argentino, cuyo nombre anterior al pontificado fue: Jorge Bergoglio. Y, en este sentido, me permitió descubrir y admirar al hombre común, al hombre humilde que había detrás del papa, quien se enfrentó a los demás, pero, principalmente a sí mismo, a ese hombre que se reconoce como “un pecador” y que, consciente de su debilidad, pidió en todos sus sermones: “recen por mí”.
Una de las cualidades que descubrí en Francisco, y que me permitió admirarlo profundamente era su declarada postura anticlerical. El clericalismo visto como “el poder” que acumulan los allegados a la iglesia, principalmente los sacerdotes, aunque no es privativo de ellos, pues este fenómeno se observa también en otras personas que sabiéndose “más que los demás”, buscan poder. Y éste poder acumulado ha llevado, según la postura del propio papa Francisco, que se revela en el libro, a cometer los peores abusos que se han suscitado al interior de la iglesia católica, entre ellos, principalmente, los abusos sexuales que han dañado profundamente dicha institución.
Contrario a lo anterior, en el libro se revela que “Francisco era un hombre apasionado de Cristo que vivía su fe como una cercanía auténtica a las personas”. Podría además aportar que Francisco no vivió nunca en el palacio apostólico, sino en la pensión de santa Martha, junto con otros religiosos, usó por mucho tiempo el mismo par de zapatos con los que llegó al Vaticano con motivo del cónclave en el que fue elegido papa.
En el libro se expone que, durante su papado, Francisco logró cambios muy importantes en el Vaticano, como el hecho de sanear las finanzas y se reconoce que antes de su llegada, el Vaticano era propiamente un “paraíso fiscal”.
Algo más que me gustaría destacar es la postura de Cercas respecto a la antigüedad de la iglesia católica, pues se refiere a que los más grandes imperios del mundo han caído y que, sin embargo, y a pesar de todos los problemas que persisten en ella, la iglesia católica ha persistido por ¡más de 2,000 años!, lo cual es catalogado por Cercas como un verdadero “milagro”.
Algo que me pareció sumamente interesante es el hecho de que Javier Cercas identifica en la iglesia católica actual un “problema de lenguaje”, pues reconoce la dificultad que entraña el expresar, entre otros conceptos, la fe con un lenguaje “racional”. En este sentido me gusta la forma en que Cercas lo expresa:
- “Sobre todo un misterio de ese calibre, un misterio realmente escandaloso. Porque la fe es un escándalo, ¿no?”, dice Cercas.
Y a continuación describe un diálogo entre Tornelli, periodista italiano y director editorial del Dicaserio para la comunicación del Vaticano y Fazzini, director de la librería del Vaticano, quien invita a Cercas a escribir el libro. En esta conversación está presente Cercas.
- “Pero ¡cómo no va a ser un escándalo!, Tornelli se vuelve hacia mí. Creemos en un Dios, que no es uno sino tres, que ha sacrificado a su hijo, que se ha hecho matar de la manera más cruel y que ha resucitado de entre los muertos…. Pero ¡qué es esto hombre! ¡Cómo se va a explicar eso racionalmente! Es en este sentido que Cercas reconoce el problema de lenguaje del catolicismo, así mismo afirma que el lenguaje que usa la iglesia actual es un lenguaje “oxidado”, y que, si éste no cambia, estará “muerto”, tal como lo atestiguan las iglesias vacías en Europa, así como, la falta de vocaciones religiosas.
Con respecto al planteamiento anterior, al menos a mí me consoló saber que, al igual que, a decir de Tornielli, cuando el papa Francisco visitaba los hospitales infantiles y se le preguntaba el porqué del sufrimiento de los niños, él respondía: “yo no tengo la respuesta”, entonces, afirma Tornielli es consolador saber que no tenemos todas las respuestas, ni siquiera el papa las tiene.
Para mí, uno de los momentos más significativos del libro fue cuando, durante el vuelo a Mongolia, Javier Cercas, tuvo la oportunidad de plantear la pregunta al papa, entonces el papa, le pide que lo acompañe al frente del avión y es ahí donde mantienen un diálogo que trataré de describir a continuación:
- “Santidad, mi madre cree en la resurrección de la carne y la vida eterna; cree que después de muerta volverá a ver a mi padre. La iglesia se la ha prometido.
- Y a mí también, nos lo ha prometido a todos. Es la promesa del Señor: que yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo…. La historia pasa por momentos oscuros, pasa momentos felices, pero el Señor siempre está. Y la iglesia igual: tiene momentos de paz, momentos de persecución, pero el Señor siempre está”.
- Entonces le puedo decir a mi madre que cuando muera va a ver a mi padre.
- Con toda seguridad.
- ¿Con toda seguridad?
- Con toda seguridad.
- Es extraordinario. Es un escándalo.
- Es un escándalo. Pero es así la promesa del Señor es ésa. Nos va a llevar a todos allá. Con Él. A todos. A su madre, a su padre…. A usted también, aunque no crea. Eso a él le da igual. Qué le vamos a hacer. Son las cosas de Dios.
Y así finaliza este gran libro, del que pude aprender tanto, especialmente a reconocer y admirar la grandeza del papa Francisco.
Fuentes de referencia:
· https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Cercas
MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ
15 de marzo de 2026.