viernes, 1 de mayo de 2026

CALDO DE MENUDENCIAS

 

CALDO DE MENUDENCIAS

 

Hay diferentes formas de celebrar, entre ellas están a los que les da por gritar, otros que se ahogan en el alcohol, otros más que emprenden una peregrinación a pie y descalzos hasta la Villa de Guadalupe. Bueno, cada quien es libre de expresar sus emociones de la manera que guste, en la medida de no dañar a los demás.

 

Lo anterior viene al caso porque, la calle donde vivimos se llama 1º de mayo, así que, justamente hoy estamos celebrando su onomástico, ya que hoy es 1º de mayo de 2026, y por esta razón vienen a mi mente los bellos recuerdos de cómo, en tiempos pasados, cuando aún éramos muy jóvenes, celebrábamos esta fiesta los vecinos de nuestra calle.

 

Ese día, había que levantarse muy temprano a barrer el frente de nuestras casas, después a cocinar, luego preparábamos algunos floreros con flores amarillas que tanto gustaban a mi compadre, enseguida arreglábamos las mesas, abajo de aquellos ¡hermosos!  duraznos en flor, de la casa de nuestra vecina la Señora Chole, porque se acercaba el festejo

 

Y luego, a eso de las 3 de la tarde, iba llegando el compadre Arturo Corona, y todos recibíamos con una gran algarabía a aquel hombre tan alegre y empático con todos los vecinos, cargando una gran vaporera con aquel ¡riquísimo! Caldo de menudencias, que sólo él sabía preparar, era una verdadera ¡delicia! Tanto que nos servíamos un plato tras otro.

 

Luego amenizábamos el festejo con una cervecita bien fría y desde luego, de fondo no podían faltar los románticos boleros o la música instrumental, particularmente la  de Ray Conif, y la de Juan Torres que eran las preferidas de mi compadre.

 

Luego hacíamos una larga sobremesa, compartiendo nuestras experiencias entre los vecinos. Y de esta manera, veíamos caer la tarde, y luego la noche bajo aquellos frondosos árboles de la casa de la amigable Sra. Chole que tan amablemente nos la compartía, para celebrar con tanto gusto a nuestra ¡preciosa! Calle 1º de mayo.

 

Así pues, hoy 1º de mayo de 2026, vuelen hasta el cielo mi gratitud y mis recuerdos, para mi compadre, pero, sobre todo, para mi gran amigo el Sr. ARTURO CORONA, tan amante de los trenes, y que nos regaló grandes momentos de alegría con ¡su delicioso! Caldo de menudencias.

 

MARIA MARTHA MORENO MARTÍNEZ

1º de mayo de 2026.

 

 

lunes, 27 de abril de 2026

A MIS MAESTROS CON CARIÑO A 90 AÑOS DE LA ESFA.



A MIS MAESTROS CON CARIÑO A 90 AÑOS DE LA ESFA.

 

Durante esta semana del 20 al 27 de abril, hemos estado celebrando en Acámbaro el 90 aniversario de la fundación de la ¡gloriosa ESFA!, Escuela Secundaria Federal Acámbaro, es decir, mi escuela, de ello estaré compartiendo contigo algunas vivencias que he tenido durante estos festejos, pero lo más importante, es que me gustaría escribir un poco de las grandes enseñanzas de dejaron en mí algunos de sus inolvidables maestros.

 

Empezaré por decirte que tuve la fortuna de participar por primera vez en el desfile de generaciones del cual te puedo comentar que habiéndose iniciado en el jardín de la Soledad,  llegamos hasta la ESFA.

 

En este desfile, la belleza de la institución estuvo representada por su reina y princesas, quienes iban a bordo de lujosos vehículos antiguos, hermosamente arreglados.

 

También fueron grandes representantes los integrantes de la banda de guerra, la estudiantina, la banda de música portando sus elegantes uniformes verdes, las bastoneras de blanco y por último, un grupo de exalumnos, de acuerdo a la generación a la que pertenecíamos. 

 

Durante todo el trayecto, fuimos coreando diferentes porras como ésta:

La líder nos preguntaba:

 

¿Quiénes son ustedes?

Y nosotros respondíamos:

Somos de la ESFA y así nos presentamos: 

Nuevamente la líder gritaba:

¡juventud!

Y respondíamos

¡ea!

¡estudio!

¡ea!

¡trabajo!

¡ea, ea, ea!

 

también bailamos e hicimos olas y no tengo palabras para describir la emoción que experimenté al ir desfilando con aquel grupo de entusiastas exalumnos, quienes recordábamos con cariño y admiración a todos los grandes maestros que, se la “rifaron”, con nosotros para integrar este  legado de valores con el que nos formaron y que han hecho de nosotros lo que ahora somos. Mil gracias a todos ellos.

 

El Dr. Polo Domínguez, Juan Carlos Vega y yo, fuimos los representantes más antiguos de los que desfilamos, me refiero a la generación: 68-71, que, por cierto, lleva el nombre de: Juan Araiza Godínez, así que encabezamos el desfile portando el banderín que presentaba los datos de nuestra generación.

 

Al ingresar a la escuela, los integrantes de la banda de guerra apostados a uno y otro lado hicieron una valla, y nos recibieron con una emotiva diana. Fue entonces cuando, no pude contener las lágrimas.

 

Posteriormente ingresamos al entorno de las canchas donde estaban instaladas unas mesas y sillas, fue ahí cuando se produjo el momento romántico de la sesión, ya que la estudiantina nos interpretó varias canciones, empezando, muy oportunamente, con el tema de: Reloj.

 

Luego entonces, puedo decir que el desfile de las generaciones estuvo de lo más emotivo, alegre y romántico.

 

El otro evento, al que asistí fue a la celebración eucarística presidida por el reverendo padre Fr. Javier Gordillo, también exalumno de nuestra institución que se llevó a cabo el lunes 27 de abril a las 8 de la mañana en el santuario de la virgen del Refugio de nuestra ciudad.

 

Durante esta celebración, el padre Gordillo hizo hincapié en el motivo de nuestra reunión: “el agradecimiento” que expresamos a Dios por todas las bendiciones que recibimos de nuestra querida ESFA, también motivó a los jóvenes para que tomen en cuenta este gran valor, que se ha ido perdiendo en nuestra sociedad.

 

Y, por último, se refirió al gran “legado de valores”, que dicha institución nos heredó y que son parte ineludible de nuestra realidad actual. Así pues:

 

MUCHAS GRACIAS A NUESTRA GRAN ESCUELA, LA ESFA.

 

Y ahora, compartiré contigo, algunos recuerdos que tengo de mis queridos maestros pertenecientes a la ESFA durante mi estancia en ella, me refiero al período de 1968 a 1971

 

Era la época en que todos nuestros maestros acudían a impartir sus clases vestidos, invariablemente, de traje. Lo cual para mí tuvo un gran significado, porque me enseñó el respeto que se debe a la institución cuando se está al frente de un grupo, eso lo aprendí en esta etapa de mi vida y traté de ponerlo en práctica durante mis 42 años como docente. No había día que no me presentara a mis clases tratando de mostrar “mi mejor imagen”, porque yo sabía que mis alumnos se lo merecían y yo me sentía con la responsabilidad de ponerlo en práctica.

 

Empezaré por el químico Juan Araiza Godínez, aquel querido maestro a quienes muchos, incluyéndome a mí, debemos nuestra “increíble” vocación, me refiero a la química. 

 

Si me pidieran que definiera al químico Juan Araiza, yo, simplemente diría que él era el “alma de la escuela”, se le encontraba recorriendo todos los pasillos, subiendo y bajando escaleras durante todo el día, impartiendo sus clases, impecablemente vestido. Yo considero que su sola presencia nos imponía, pero, no en el sentido del temor, como podría pensarse, sino que nos infundía un profundo respeto y admiración.

 

Se acostumbraba que cada grupo tenía un asesor, y cuando llegué a tercero de secundaria, tuve la gran fortuna de que el químico Juan Araiza Godínez fuera el asesor del III C, que era mi grupo. De esta época tengo algunos recuerdos que me gustaría compartirte, él siempre se preocupó porque recibiéramos nuestra butaca en perfecto estado una vez que teníamos acceso a nuestro salón, y teníamos derecho de usarla de forma apropiada durante todo el año, pero, una vez concluido este ciclo, debíamos dejar las butacas tan impecablemente limpias, como las habíamos recibido. Así que, había que lijarlas, pulirlas y barnizarlas, para que lucieran de lo mejor al recibir al nuevo grupo. Esta herencia fue tan poderosa para mí, que, a lo largo de mi experiencia como docente, fomenté entre mis alumnos el cuidado del mobiliario que utilizaban, y me molestaba profundamente cuando me daba cuanta de si alguien lo dañaba intencionadamente. Recuerdo algunas expresiones de mis alumnos como aquella de: 

 

- ¿Qué Ud. no fue joven alguna vez?

- ¡Claro que sí!

- Y que no tuvo la inquietud de dejar su huella en alguna butaca o en la pared.

- ¡Por supuesto que no! A mí me enseñaron a cuidar todas las cosas que utilizo.

- ¡Vamos maestra, no es para tanto!

- ¡Claro que sí, anda, vamos, repara lo que dañaste!

 

Otro de los recuerdos que vienen a mi memoria de este gran maestro, que   fue el químico Juan Araiza Godínez, es, el siguiente: en cierta ocasión  decidió premiar a los tres primeros lugares de cada grupo de tercer grado, para ello  organizó, una excursión a la refinería de Salamanca, y los que irían a esa excursión serían los tres primeros lugares de todos los grupos de tercer año, y desde luego, yo tuve la fortuna de ir con mis compañeros Polo Domínguez y Javier Sáenz representando al grupo de III C y uno de los requisitos para poder ir a este viaje, era que las chicas debíamos vestir pantalón. Y yo, no tenía ninguno, así que, mi madre se encaminó rápidamente a la tienda de Joaquín para “ajuarearme” con el primer pantalón que usé en mi vida, era un pantalón verde a cuadros que mi madre le compró en abonos a Joaquín.

 

Debo hacer referencia a que la experiencia de ese viaje fue tan ¡maravillosa! e ¡impactante! Para mí que, a partir de ahí, sólo pensé en que yo sería profesionista. Eran los 70´s, y en ese entonces, tan sólo el 17% de la población estudiantil universitaria eran mujeres, y ahí estaría yo, me dije para mis adentros.

 

Así que, echando una mirada atrás, puedo decir con toda humildad, reconocimiento y gratitud, que para mí el químico Juan Araiza Godínez fue mi gran inspiración, mi modelo a seguir. Considero que gracias al ejemplo que siempre él me dio, pude ser química, e impartir la misma materia que él durante casi 42 años de mi vida en el CBTis 147.

 

Otros recuerdos que tengo de este gran maestro que fue el hecho de que nos obligó a aprendernos la tabla periódica de memoria, hazaña que parecía a todas luces, ¡imposible!, pero él, nos pedía que se la dijéramos, si nos equivocábamos, nos pedía hacerla 50 veces: grupos, nombres y símbolos, y nos volvía a preguntar, si nos equivocábamos de nuevo, nos doblaba la tarea, así llenábamos pliegos y más pliegos de papel de estraza, hasta que terminamos aprendiéndola de verdad. Y por supuesto que esta herencia suya también terminó impactando significativamente mi trabajo, ya que impartí la misma clase que él.

 

A pesar de que el químico nos llamaba la atención, lo hacía de una forma tan sutil, pero al mismo tiempo tan trascendente:

 

- Sí “angelitos”, No “angelitos”, a ver “angelito”…..

 

También puedo decir que el químico Juan Araiza Godínez ha sido la persona más entregada a la educación que he conocido en toda mi vida, porque su labor no terminaba en la ESFA, cumplía su turno ahí y continuaba como subdirector de la preparatoria donde además también impartía sus clases de química.

 

Gracias a él, la escuela preparatoria de Acámbaro, tiene las instalaciones que puede lucir ahora y que fueron obra de su gestión como director de dicha institución.

 

Así pues, con respecto al químico Juan Araiza Godínez, está dicho todo, al menos, todo lo que recuerdo de su poderosa influencia en mi vida.

 

Pero ahora, recordando a otro de mis grandes maestros de la ESFA, hablaré de lo que significó para mí la gran herencia que recibí del maestro Luis Gallardo, quien me enseñó grandes valores, entre ellos: la constancia, la puntualidad, la organización, y la perfección en el trabajo, la ortografía, la redacción y la mecanografía etc. valores que nuevamente han marcado mi vida, para siempre y que fueron de infinita ayuda en mi trabajo.

 

Gracias al maestro Luis Gallardo, pude tener mi primer empleo como secretaria, pues en mis vacaciones de verano, siendo aun estudiante de secundaria, trabajaba en una afianzadora donde me ganaba algún dinerito que me servía para comprarme algunas calcetas o una blusita.

 

Vaya pues, también mi humilde homenaje para mi gran maestro Luis Gallardo.

 

Y cómo no recordar y agradecer también a Raúl Trejo, mi gran maestro, quien me iniciara en el camino imperdurable de la literatura. A él debo mi gran pasión por la lectura, en especial por la literatura, pues, a partir de aquel enorme “ladrillo”, que me indujo a leer, me refiero a: Los miserables de Victor Hugo, continúo sus pasos hasta hoy en día.

 

Y cómo no recordar al maestro Loeza, impartiendo sus clases de educación física, en especial, aquellas hermosas tablas gimnásticas que no he vuelto a ver en los desfiles.


Recuerdo también con mucho agradecimiento y admiración al maestro Alejandro Lara. Él fue mi maestro de historia cuando estuve en 2º de secundaria, aparte de su impecable imagen, también recuerdo que gracias a él hice mi primer viaje “de prácticas”, me refiero a que nos llevó al museo de Antropología, en la ciudad de México, una verdadera maravilla, que, ¡deslumbró tanto! que, a partir de ahí, hice de mis los viajes con mis alumnos, pues tuve conciencia de la gran enseñanza que los estudiantes obtienen de estas experiencias. 


Al maestro Mitzi, quien no fue mi maestro, pero sí fui testigo de su enorme potencial como preparador físico, de la gran energía, que desplegaba en favor de aquellos chicos que seguían su ejemplo, y que todos pudimos apreciar durante los desfiles, me refiero a la ¡increíble! organización de esos grupos de estudiantes que coreaban aquellas motivantes porras que imprimían en los estudiantes aquel gran “sentido de pertenencia” a la institución.

 

Así pues, bravo también por el maestro Mitzi.

 

Bueno, y tal vez, continuar con tantos recuerdos de mis maestros de la ESFA nos llevaría horas. Cómo no recordar a la maestra Martha Camacho, al maestro Cuco, a la maestra Santoyo, etc., etc. pero, por ahora, baste decir que, en mi mente, y en mi corazón siempre estará el gran legado de todos los valores que forjaron mi vida para siempre y que son producto de la gran herencia de toda una multitud de grandes maestros de la ESFA, a quienes recuerdo hoy con cariño a los 90 años de su poderosa historia.

 

MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ

27 de abril de 2026.

 

 

 

 


lunes, 20 de abril de 2026

CRÓNICA DE UN REPENTINO VIAJE.

CRÓNICA DE UN REPENTINO VIAJE.

 

El sábado 18 de abril de 2026, tras una inesperada visita de mi hermana Bertha, tuvimos la oportunidad, que buscábamos desde hacía tiempo, de reunirnos las tres hermanas para hacer un recorrido por los campos aledaños a la Cd. de Acámbaro. Después de hacer un análisis del rumbo que tomaríamos, nos decidimos por visitar Andocutín, Irámuco, Santa Ana Maya y Moroleón. Así que contratamos a nuestro amigo César para que nos llevara. Debo decir que la experiencia fue realmente ¡maravillosa!, no sólo por la convivencia, que se generó entre las tres hermanas y el amigo César, sino, además, por la ¡sorpresa! que nos produjo el recorrido y que trataré de describirte a continuación.

 

Emprendimos el viaje a eso de las 11 de la mañana, llegando, primeramente, al pueblo de Andocutín. Que se ubica a unos 15 kms de Acámbaro, inmediatamente llamó nuestra atención el hecho de que todas las casas lucían pintaditas y las calles muy limpias, luego fuimos a la hacienda y nos ¡maravillamos! Del buen estado en el que se encuentra. Esta hacienda data del siglo XVII habiendo pertenecido a la familia Álvarez del Castillo.

 

Hace ya varios años conocí la hacienda, pero ahora que volví, realmente me impresionaron todos los detalles que le han estado reparando, están resanando grietas en los muros y recuperando espacios interiores, tal como la sacristía y dos habitaciones más, luce tan bonita que realmente da la impresión de estar habitada, hay plantitas y flores en su patio central, pero lo mejor conservado es, sin duda alguna, su capilla, pintada de una hermosa combinación de azul y blanco en el exterior. Pero el interior, realmente es de llamar la atención. 

 

Según la información que leímos en las placas exteriores, la remodelación de la capilla se llevó a cabo en el 2025. Durante la misma,  fue decorada al estilo de las iglesias antiguas, me refiero a la pintura de sus muros, perfectamente delineados en vivos color marrón que destacan muy apropiadamente del fondo azul celeste. El  altar central está dedicado a Santa Ana y luce un dorado realmente ¡exquisito!, las bancas son también preciosas, de una madera de ¡primerísima! calidad y en cada una, destaca de forma muy discreta el nombre del donador.

 

El piso de mármol blanco luce ¡estupendo!, en perfecta armonía con el conjunto global de toda la construcción.

 

Algo que debo resaltar es el hecho de que, en esta remodelación, realmente intervino el pueblo, tal como pudimos comprobar en las placas exteriores donde aparece una lista de los nombres de los que cooperaron, e incluso la cantidad que donaron para poder hacer posible esta ¡hermosísima! Obra. Considero muy importante el hecho de la rendición de cuentas, lo cual genera confianza entre los donadores, quienes se deben sentir realmente partícipes de la obra, además de defenderla y presumirla con orgullo a los visitantes.

 

También en el exterior, se enlistan los nombres de las personas que donaron las bancas, así como los árboles que han sido plantados recientemente, luego de haber repuesto los anteriores.

 

Después de admirar profundamente la hacienda, la ¡hermosísima! Capilla ubicada en su interior, y en general, todo el pueblo, nos despedimos de la bella comunidad de Andocutín, donde se respira desde la entrada el gran amor que le tienen sus habitantes, el orgullo con el que la muestran a los visitantes y la labor social que han hecho para conservar este hermoso legado histórico, tan propio de su comunidad.

 

De ahí, nos dirigimos a Irámuco, esta localidad está ubicada a orillas del lago de Cuitzeo, el cual pudimos observar desde una pequeña explanada, aunque es triste decir que el lago se encuentra en mal estado, primeramente, por la poca agua que le queda, luego porque está invadido en sus orillas por una inmensa capa de lirio y tule que impiden contemplarlo a mayor profundidad.

 

En esta comunidad pudimos comprobar dos de las fuentes de ingresos económicos, me refiero a la pesca y la cría y engorda de cerdos, digo esto por los olores que invaden el entorno.

 

Luego tomamos camino rumbo a la comunidad de Santa Ana Maya, Mich. Aquí, nuevamente nos sorprendió el buen estado en el que se conserva, pues pudimos disfrutar de las tradicionales “quesadillas” de Santa Ana, que en vez de queso tienen miel de piloncillo.

 

 También te comparto el hecho de que yo había visitado este pueblo con anterioridad, pero lo que observo ahora, es otra cosa, totalmente diferente. Al menos en lo que es el jardín, se observa una clara y hermosa remodelación, pero cuando ingresamos al interior del atrio, nos sorprendió el ¡perfecto! estado en que se encuentra; los jardines muy bien cuidados, con un hermoso césped, donde hay diversas plantas con flores y el piso, es de lo más apropiado, integrado por unas grandes losas de concreto de unos 60 x 30 cm, y alrededor de las mismas, una tira de piedritas incrustadas en cemento que le dan un toque muy estético.

 

Y nuevamente, al ingresar a la iglesia, nos sorprendimos de su reciente remodelación. Tan bellamente lograda. La construcción está pintada también en un tono azul muy tenue que permite que resalten sobre manera las nervaduras de la construcción también pintadas en azul más intenso, imitando una especie de piedritas, luce además una serie de bellos candiles plateados que, con la iluminación permiten destacar el bellísimo decorado interior de la iglesia.

 

Y nuevamente nos llamó la atención que el sistema de las donaciones sea el mismo que observamos en Andocutín, me refiero a que aparece una serie de fotografías que muestran el antes y después de la remodelación, como para crear conciencia del trabajo realizado, además de la lista de nombres de las personas que contribuyeron con su aportación.

 

Desconozco quién haya sido el promotor de estas remodelaciones, me refiero a la de Andocutín y a la de Santa Ana, pero, quien haya sido, es de destacar el buen gusto con el que fueron planeadas y logradas.

 

Como parte muy importante de la decoración de la iglesia de Santa Ana Maya, debo referirme a la presencia de los 6 murales obra del pintor Pedro Cruz, oriundo de esta misma ciudad. De ellos imagino que deben haber sido pintados en las primeras etapas de este gran pintor, digo lo anterior porque es realmente sorprendente la calidad de los trazos, las ¡increíbles! emociones que se revelan en los rostros de los ahí ilustrados, etc. Todos estos murales revelan la vida de Jesús, En este momento, recuerdo el contenido de 4 de ellos, el primero describe su nacimiento, otro se refiere al juicio al que fue sometido en el palacio de Poncio Pilato, otro de ellos representa la crucifixión, y el último otro nos revela la tarea de su entierro.


Y te diré que esta crónica no podía concluir sin comentarte que durante todo el viaje fuimos disfrutando ¡intensamente! del hermoso campo. Los mezquites son los árboles silvestres propios de la región, y los amo de verdad, son tan ¡generosos!, lo digo porque durante “las secas”, cuando el campo adopta el color de la tierra, ellos están verdes, y viceversa, en tiempo de lluvias, cuando el campo florece, ellos tiran sus hojitas. Bueno, pues durante todo el viaje nos acompañaron los mezquites, pero, además, ya que tomamos rumbo hacia Salvatierra, pudimos ver los hermosos cultivos, de otoño-invierno, las doradas parcelas de trigo y las verdes de alfalfa, ¡preciosas! Los campos que rodean la región de Yuriria y Salvatierra, son ¡tan fértiles! Nos dimos cuenta, además, que también en la región se están produciendo sandías y melones, porque vimos varias camionetas a la orilla de la carretera ofreciéndolos a los transeúntes. 

 

Finalmente, nos encaminamos a la ciudad de Moroleón donde disfrutamos de una rica comida  estilo italiano.

 

Y así, dimos por terminado nuestro viaje por algunas comunidades de Guanajuato y Michoacán.

 

 Ahora, deseo finalizar esta crónica invitándote a que lo más pronto  que te sea posible visites Andocutín y Santa Ana Maya, para que te sorprendas, como yo, de la belleza que encierran estas dos poblaciones.

 

Referencias:

https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/andocutin-podria-ser-pueblo-magico-por-sus-riquezas-13188726

 

MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ

20 de abril de 2026

 

jueves, 16 de abril de 2026

HABLEMOS DE MARÍA DUEÑAS.

 

HABLEMOS DE MARÍA DUEÑAS.

 

En cierta ocasión, al encender la tele, encontré que estaban trasmitiendo un capítulo de la serie: El tiempo entre costuras, inmediatamente la historia me cautivó, primeramente, porque estaba ambientada en España, durante la Segunda Guerra Mundial, abordaba el tema de una mujer española, Sira Quiroga, que se atrevió a servir al gobierno español como espía de los nazis, situación que la llevó de España a Marruecos, donde, desempeñando el papel de modista de alta gama, logró, mediante su oficio, penetrar directamente al corazón mismo de la sociedad alemana,  tratando directamente con las esposas de los nazis avecindados en diversas ciudades de Marruecos, entre ellas: Tánger, Fez y Tetuán. La historia también me atrapó por la descripción de la cultura musulmana del norte de África.

 

Fue tanta la seducción que produjeron en mí estos pocos capítulos de la serie que inmediatamente me di a la tarea de leer la novela completa, pero, no sólo eso, sino que me motivó intensamente, al punto de llevarme a conocer Marruecos. Fue así como me sumergí de lleno en la cultura árabe, musulmana de las ciudades descritas en la novela, además de otras, como Casa Blanca, que me traía recuerdos de la película del mismo nombre, llegando finalmente a Marrakech, en el corazón mismo del desierto marroquí.

 

Al ir caminando por las estrechas y laberínticas callejuelas del zojo, era como ir acompañando a Sira cuando se introducía ahí para obtener todo tipo de mercancías, desde hilos, hasta las más elegantes telas indispensables para confeccionar con ellas las más hermosas prendas con las que vestiría a las más exigentes damas alemanas que frecuentaban su taller.

 

En: Las hijas del capitán, Dueñas describe la historia de tres mujeres españolas que, se ven obligadas a emigrar a Nueva York para hacerse cargo del restaurant que su padre poseía en dicha ciudad donde se había establecido una vez que también él hubo emigrado de España. La novela describe los retos a los que se enfrentan las tres españolitas en el puerto más importante y tumultuoso del mundo una vez que su padre ha muerto.

 

En la Templanza, María Dueñas cuenta la historia de Mauro Larrea quien, al perder su fortuna en México, emigra a España donde se desenvuelve en el ámbito de los viñedos, recuperándose de su infortunio para luego trasladarse a Londres y finalmente a Cuba.

 

Por su parte, se puede considerar que Sira, es una continuación de El tiempo entre costuras, Sira Quiroga ahora se dirige a Jerusalén, donde pierde a su esposo en el ataque terrorista al hotel King David, ahí también nace su hijo y nuevamente se ve atrapada en diversas intrigas, luego emigra a Londres donde se encuentra con su suegra, de ahí va a Madrid, finalmente la nostalgia la lleva de regreso a Tánger donde se encuentra con los recuerdos de su juventud.

 

Ahora me estoy iniciando en la historia de Cecilia Belmonte, una niña mujer proveniente de una familia de indigentes, quien después de haber sido violada brutalmente por un hombre, para librarse de él le clava en la espalda una hoz que se encontraba en la paja donde ella pasaba la noche. No sin antes haberse asegurado de haberlo matado, la niña decide robarle lo que le encuentra en los bolsillos. Entre tales pertenencias, encuentra un pasaporte donde se leía: Cecilio Belmonte y un boleto para abordar el barco que lo había de llevar a Orán, el puerto de Argelia donde pensaba ocuparse en las labores temporales del campo. 

 

La niña, logra cambiar la o final del nombre por a, y así, sin mirar atrás y, aún con las crueles huellas de su violador en su cuerpo y en los harapos que la vestían, emprende una larga caminata hasta llegar al puerto de Cartagena en el sur de España, donde aborda el barco que la llevará hasta Orán en Argelia, ahí se enlista en las diversas labores agrícolas, luego se dedica a lavar ropa y es ahí donde nace su hija, producto de aquella violación….

 

Lo anterior está sucediendo en: Por si un día volvemos, que estoy disfrutando actualmente.

 

Pero, ¿Quién es María Dueñas?

 

·      María Dueñas es una escritora, novelista y doctora en Filosofía Inglesa.

·      Nació en Puertollano, España en l964.

·      Su fama se produjo a partir de su primera novela: El tiempo entre costuras en 2009.

·      Ha sido traducida a más de 35 idiomas.

·      Ha escrito 6 novelas:

- El tiempo entre costuras.

- Sira.

- Las hijas del capitán.

- La templanza.

- Misión olvido.

           - Por si un día volvemos.

 

Conocí a María Dueñas a partir de su primera novela, desde entonces me considero una ferviente admiradora de su estilo narrativo, ello me ha llevado a leer 4 de sus obras, actualmente estoy leyendo: Por si un día volvemos y la única que no he leído es: Misión Olvido.

 

A continuación, me permitiré exponer algunas de las características que  percibo en sus novelas:

 

·      Su narrativa es fluida, abundante de emociones e intrigas.

·      Sus novelas siempre se ubican en un contexto histórico determinado, los cuales describe profundamente hasta el punto de hacerte sentir que eres parte del contexto, como si estuvieras, no presenciando, sino viviendo la propia historia.

·      Llama la atención que tres de sus novelas se ubiquen en un contexto africano y musulmán.

·      En sus novelas aborda intensamente el fenómeno de la migración, particularmente, la que se produce desde España hacia los países del norte de África, concretamente a Marruecos, y Argelia 

 

En sus novelas encuentro ciertos criterios recurrentes, ellos son:

- Describe intensamente historias asociadas al fenómeno de la migración.

- Utiliza los contextos históricos.

- Aborda intensamente el tema del feminismo. Sus personajes protagónicos, salvo en La Templanza, son mujeres.

- En sus novelas reina la superación personal, principalmente la superación femenina.

- La dinámica narrativa siempre va de menos a más, es decir, la historia se inicia con mujeres que viven en situaciones llevadas el límite de la sobrevivencia y a medida que el tiempo avanza, van saliendo adelante. 

- Las novelas de María Dueñas, finalizan siempre con historias de mujeres que logran superar todas las adversidades, hasta alcanzar finalmente el éxito. 

 

Me gustaría finalizar este texto, invitándote a leer alguna de sus novelas. Estoy segura que también a ti, terminará seduciéndote María Dueñas.

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTÍNEZ

16 de abril de 2026

 

 

 

 

 

 

 

CALDO DE MENUDENCIAS

  CALDO DE MENUDENCIAS   Hay diferentes formas de celebrar, entre ellas están a los que les da por gritar, otros que se ahogan en el alcohol...