miércoles, 11 de febrero de 2026

REENCUENTRO CON EL PUENTE DE PIEDRA.

REENCUENTRO CON EL PUENTE DE PIEDRA.

 

- Hola Sofía, ¿cómo has estado?

 

- Hola amigo puentecito, muy bien, mira, a partir de que me compartiste tu historia, en la publicación: EL PUENTE QUE HIZO DIOS, me he dado a la tarea de descubrirte, así que te visité y déjame decirte que tuve la gran oportunidad de contemplar tu grandeza he. Pero también pude comprobar algunos daños que aparecen en tu estructura, lo cual es muy lamentable, me refiero a algunos grafitis que pude ver en tus muros y ciertas plantas que crecen insertadas en tus canteras, lo cual es muy lamentable.

 

- Ha, ha, Sofía, pues justamente de eso quiero hablarte hoy y lo que voy a decirte, realmente me hace muy feliz, ¿sabes? Últimamente he notado cierto interés en mí, tal como te podrás dar cuenta con la historia que te voy a contar a continuación.

 

- ¡No me digas!, pues sí que leeré con mucha atención lo que me cuentes, mi querido Puente de Piedra, porque la verdad, lo último que me compartiste, estuvo muy triste ¿sabes?, me duele lo que te han hecho, pero no sé cómo evitarlo.

 

- Pues de eso se trata Sofía. Mira, has de saber que, gracias al apoyo del ayuntamiento municipal, encabezado por la Lic. Claudia Silva Campos, y con la intervención del Arq. Leonardo Amezcua por parte del IMCA, el día 7 de febrero de 2026 se llevó a cabo una rueda de prensa, justo en mi joroba,  y fue justamente ahí donde, el Dr. Otoniel Guerrero Ferreira, dio a conocer a los medios de comunicación y a la sociedad acambarense, un hallazgo que ha hecho ¡muy importante! de unas 500 páginas, donde se da a conocer mi verdadera historia. Lo cual me alegra mucho, porque gracias a este documento, se sabrá lo que hay detrás de mi estructura. Datos que, hasta ahora, han permanecido desconocidos y de los cuales me gustaría compartirte algunos avances. ¿Te parece bien Sofía?

 

- Pero ¡Claro mi querido amigo!, debo decir que, a partir de haberte conocido, me tienes realmente intrigada y ¡maravillada! Con tu hermosa historia, así que sígueme contando.

 

- Pues mira Sofía, has de saber que, a partir de este documento que se dio a conocer, y luego a partir de una nota periodística publicada por el diario: El Sol del Bajío del día 9 de febrero de 2026, puedo ampliarte un poco más el trasfondo de mi historia, por ejemplo:

 

·      El documento del que te hablo se identifica como: “La verdadera historia del Puente de Piedra”.

·      Mi construcción se inició allá por el año 1744, una vez concluida la construcción del convento franciscano.

·      La construcción de mi estructura se debió a la enorme necesidad de comunicación entre una margen y la otra del río, ya que esto era indispensable para el comercio, además de que, se estaban enfrentando serios problemas por el turbulento caudal del río Lerma, que ya había derribado un puente más modesto que se había construido, y del cual aún puedes ver en la actualidad uno de sus arcos.

 

- ¡No me digas!, cada vez que platico contigo me cuentas historias ¡maravillosas! Que quiero descubrir de inmediato. En la primera oportunidad que tenga, seguro me daré a la tarea de descubrir ese arco del que me estás hablando. Pero ahora, sígueme contando. ¿Quieres?

 

- Con gusto Sofía, mira, otros datos que el Dr. Otoniel nos compartió fueron los siguientes:

 

·      En la época en que se inició el estudio para levantar mi estructura, la población de Acámbaro era de, aproximadamente: tres mil habitantes.

·      Fui concebido gracias a la intervención de las autoridades eclesiásticas y civiles, que conscientes de la necesidad que había, se dieron a la tarea de emprender la construcción de esta “magna obra” que fui, y sigo siendo hasta hoy en día.

 

- De verdad, eso que dices es ¡increíble!, porque si aun ahora te ves impresionante, pues imagino lo que debiste ser para las personas que te vieron nacer. Deben haber estado ¡maravilladas! Y ¡orgullosas!, seguramente eras motivo de las conversaciones entre los habitantes de Acámbaro y los de otras regiones.

 

- Pues, imagino que así era Sofía, pero por ahora, te seguiré contando:

 

·      Uno de los hallazgos más importantes que se están descubriendo a partir del documento del que te he hablado es que: la Compañía de Jesús tuvo una participación determinante en mi construcción, ya que, a la sazón, tenían un asentamiento en lo que hoy es el IMCA, y del cual, aun puedes ver su emblema, labrado en el pórtico del actual edificio. 

 

- ¡No me digas!, pues mira que eso sí que es una novedad, porque, de acuerdo a lo que me habías contado hasta ahora, sólo los franciscanos habían tenido participación en tu construcción.

 

- Pues sí Sofía, por eso es tan valiosa esta información que nos compartió el Dr. Otoniel. Y ahora te sigo contando.

 

·      La participación de los jesuitas fue tan importante que, a través de su provincial, Cristóbal de Escobar y Lamas, dejó los planos de mi obra antes de que la orden fuese expulsada de México en 1767.

·      Luego, las aportaciones del clero franciscano y de la población civil, quienes pagaban un “impuesto” por cada kilo de carne que compraban, así como lo proveniente de los “pilones” se pudo concluir mi construcción.

·      Debido a que la población tuvo que aportar cantidades significativas para mi construcción provenientes del comercio de mercancías, me llamaron en aquellos tiempos: “El Puente del Hambre”

·      Y algo, verdaderamente importante, y que casi nadie sabe es que, debido al turbulento caudal del río Lerma, fue necesario construir toda una calzada subterránea de más de 10 mts. de ancho y 4 mts. de altura necesaria para compactar el terreno y de esta manera, soportar mi gran peso, y la turbulenta corriente del río.

·      Finalmente, en abril de 1776, fui inaugurado, así que en este 2026, estoy cumpliendo 250 años. ¿qué te parece?

 

- ¡Qué maravilla!, pues no de valde estás parado ahí, como si nada. Viendo pasar el tiempo. Imponente, majestuoso. Gracias mi querido amigo Puente de Piedra, muchas gracias por compartirme esta parte de tu vieja historia.

 

Pero además quiero decirte que me alegra mucho que tanto las autoridades civiles, como la población en general se estén dando cuenta de tan bello e importante legado que tenemos contigo. Y me gustaría invitarlos para que te visiten, y se maravillen de la hermosura del contexto que te rodea, pues además de tu grandiosa estructura, se podrán solazar viendo la hermosa corriente del río Lerma que corre entre tus arcos, los bellos árboles que se encuentran en la rivera del mismo. Ah y les sugiero que no dejen de disfrutar del hermoso contraste entre el río en la tierra y el azul profundo en lo alto del cielo.

 

- Gracias a ti Sofía, por haberme permitido compartirte esta historia y me sumo para que todos los habitantes de Acámbaro se sientan orgullosos de mi presencia y del gran servicio que les he brindado a través de mis 250 años de historia en esta hermosa tierra de Acámbaro.

 

Gracias, muchas gracias.

 

 

 MARÍA MARTHA MORENO MARTINEZ

11 de febrero de 2026.

sábado, 7 de febrero de 2026

EL PUENTE QUE HIZO DIOS.


 

EL PUENTE QUE HIZO DIOS.

 

 

Soy conocido como el “Puente de Piedra”.  Sí, he vivido en Acámbaro, desde el siglo XVIII y soy una de las estructuras, que aun después de tantos años, sigo en pie como fiel testigo de la historia de esta prodigiosa tierra.

 

- ¿Te gustaría conocer mi historia?

- Pero ¡claro! que me encantaría.

- Pues ven Sofía, ¡acompáñame! en este recorrido ¡maravilloso! que espero disfrutes tanto al leerlo, como yo al contártelo.

 

Fui construido allá por los finales del siglo XVIII entre 1785 – 1795, aunque fuentes más recientes reportan que fui inaugurado en abril de 1776, y fui posible por iniciativa de Fray Antonio de San Miguel, quien a la sazón era obispo de Michoacán y de quien se dice que organizó a la población para que contribuyera económicamente para levantar mi estructura lo más rápidamente posible pues veía la necesidad ¡urgente! de favorecer el comercio y la comunicación entre las dos márgenes del río Lerma.

 

Fui uno de los grandes objetivos del asentamiento español en México, ya que, Acámbaro estaba justamente en el centro del territorio nacional, por lo que brindaba una excelente ubicación geográfica para el comercio de una gran cantidad y diversidad de mercancías.

 

Sin contar con que Acámbaro poseía el principal requisito que buscaban los religiosos venidos de España durante el proceso de Evangelización para establecer sus asentamientos, es decir, cuerpos de agua. Uno de los cuales se localizaba en el fabuloso manantial de Tócuaro, pero también estaba el río Lerma, que era fuente de pesca, transporte y comercio entre los pueblos indígenas que se encontraban asentados en sus márgenes, tribus Chichimecas, Otomíes Purépechas y Guamares, principalmente.

 

Como uno de mis mejores atributos se encuentra el hecho de que no tengo ni un solo gramo de acero en mi estructura, pues la solides de la misma se debe únicamente a los arcos que me conforman pues, permiten distribuir mi peso, de manera uniforme, es por ello que he soportado el paso y el peso de tantos y tantos vehículos de todo tipo que me han atravesado durante ¡tantos años!

 

En cuanto a mis dimensiones, he de decir que tengo una longitud de 160 m de largo y de 5.30 a 6 m de ancho, tengo 9 arcos de casi 9 m de ancho, aproximadamente, el más grande de ellos tiene 21 m de altura y 12.5 m de claro.

 

El material de construcción que se empleó para edificarme fue cantera gris, principalmente, aunque también tengo piedra negra en el empedrado de mi superficie transitable.

 

Como México en aquella época estaba fuertemente influenciado por España y, por tanto, de la religión católica, me construyeron cuatro guardianes pétreos a los que se encomendó mi protección, me refiero a: la virgen María con el niño y san José al norte y al sur, san Francisco y la virgen de Guadalupe.

 

Aparte del objetivo, digamos práctico, con el que fui creado, también fui concebido para brindar esparcimiento a la población de la época, ello porque en mi parte interior, me refiero a la parte transitable, también me construyeron, 24 descansos, especie de banquitas, a cada lado, para que las personas pudieran reunirse a contemplar el paisaje o tener una charla amable mientras veían transitar a los transeúntes, o a los animales que me recorrían de lado a lado o bien, solazarse mirando desde arriba, el hermoso flujo del río Lerma que corre bajo mis arcos.

 

- Que bella historia me estás contando mi puente de piedra.

- Si Sofía, hasta aquí te he contado cómo fue mi pasado colonial, pero ahora, te pondré al tanto de mis hazañas más recientes. ¿Te parece bien?

- Ahhhh, pues que interesante me parece estar escuchándote, así que venga ahora la tu historia actual.

 

- Has de saber Sofía que en la época en que fui construido, no existían, ni en sueños, los vehículos de combustión interna que hay ahora, por lo que fui concebido para que transitaran por mi lomo únicamente bestias de carga.  Sí, animales como caballos que podían llevar a alguien montado o en ancas. Claro que, a los caballos se podían adicionar carrosas que transportaban personas, o remolques que llevaban cargas de diferentes objetos, alimentos, principalmente de uno al otro lado de mi estructura. Ah y claro, me podían cruzar a pie, tal como lo siguen haciendo actualmente.

 

 Se podría decir, que, a lo largo de mi historia, he sido testigo de diversos sucesos que han causado ciertas tragedias, las cuales han tenido su origen a raíz de la construcción de la presa de Solís, pues, cuando fui construido, bajo mis arcos solamente fluía el agua del manantial que da origen al rio Lerma, y que se ubica en el estado de México. Claro, también el agua de los escurrimientos provenientes de las lluvias que se producían en su trayecto hasta llegar a mí. Sin embargo, en el lapso de 1939 a 1949,  durante los períodos presidenciales de Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán, se construyó la presa de Solís, la más grande del estado de Guanajuato, esta presa modificó de manera definitiva el caudal del río Lerma, pues en ciertas épocas del año casi escaseaba por completo el agua del río, pero cuando llueve demasiado, el agua retenida en ella, en varias ocasiones ha rebasado los límites digamos “permitidos” para garantizar la seguridad de la población y de los cultivos, es entonces, cuando la presa se desborda y provoca serias inundaciones, algunas de ellas, han sido de grandes dimensiones aun en la actualidad, pero quizá la más grave fue la primera que sucediera en  1958, a nueve años de haber entrado en operación la presa Solís.

 

Y a raíz de esta primera inundación, se planeo un muro de contención, el llamado bordo, que tiene como objetivo principal, detener el desbordamiento del río Lerma, al menos en la ciudad, porque, desde luego, no hay forma de prevenir la inundación en las tierras bajas del valle de Acámbaro. 

 

A menudo se dice que Acámbaro, está ubicado en una zona de riesgo hidráulico. Y no es para menos, si se toma en cuenta el tamaño del embalse original de la presa Solís, que fue de 728 hectómetros cúbicos de agua.

 

Una de las cosas que me alegran es tener esta vista tan hermosa de los enormes Sabinos y Sauces que se encuentran en ambas márgenes del rio Lerma.

 

También me gusta ver a los enamorados cuando se animan a visitarme y se sientan en los descansos que tengo en el interior para tal efecto.

 

- Ah, ¡qué romántico!

 

- Bien, ahora te compartiré algunas de las anécdotas que me caracterizan sí, me refiero a que por años y años, albergué durante el día un semáforo viviente, ello porque debido a mi estrechez solo puedo permitir el paso de un vehículo a la vez, y como era transitado en ambos sentidos, se consideró que era necesario colocar en la parte más alta de mi arquería a una persona que hacía girar el “siga” y el “alto”, según las necesidades del tránsito. De noche, esto no era necesario porque, la propagación de la luz del vehículo que llegaba hasta mi base, impedía que el que estaba en el otro extremo se pasara. Así sucedió hasta que, por fin, se optó por permitir el tránsito únicamente en un solo sentido. ¡uf!, que alivio, porque así, he podido descansar un poco de la tremenda carga que soporta mi estructura hoy en día, ya que como te habrás dado cuenta, sigo en pie brindando el mismo servicio para el que fui concebido, sólo que ahora, el tráfico que me atraviesa es mucho más pesado, pues se trata de vehículos de combustión interna. Por lo que frecuentemente me pregunto ¿cuánto tiempo más me queda de vida? ¿cuánto tiempo más podré soportar este intenso tráfico? No lo sé, pero me gustaría que fuera por mucho tiempo más, porque, después de todo, en Acámbaro he sido muy feliz.

 

Otra de mis anécdotas que considero más significativas es la que encontré en la enciclopedia    Wikipedia, la cual reporta que, en 1795, se llevó a cabo un inventario ordenado por el conde Revillagigedo,  quien fuera virrey  y presidente de la Junta Superior de la Real Hacienda de la Nueva España,  pues en este documento  se hace referencia a que “no hay puente más digno de noticia que el construido en Acámbaro”, así que como puedes ver, ¡sí que era importante!, ¿verdad?, bueno, y lo sigo siendo en la actualidad, ¿no lo crees?

 

- ¡Claro!, tu historia ha sido la del servicio constante, día y noche a esta población de Acámbaro, que debiera estarte muy agradecida, ¿verdad?

- Pues sí que me gustaría que me valoraran, que me cuidaran más. Sólo espero que para cuando los habitantes de Acámbaro tomen verdadera conciencia de los servicios que les he prestado, aún sea tiempo para rescatarme. No me gustaría morir olvidado de los acambarenses.

 

- Confío en que te cuidarán, ya verás.

- Eso espero Sofía. Pero por ahora, te seguiré contando mi historia, en especial unas anécdotas que me caracterizan, como aquella de que, aunque no lo creas,  he sido motivo de inspiración para algunos artistas, pues se dice que, por lo menos dos canciones hacen referencia a mí, la más antigua es la de David Záizar, que escribió su canción “Rayando el sol”

 

Rayando el sol 

me despedí;

bajo la brisa,

y ahí me acordé de ti;

llegando al puente,

del puente me devolví……

 

La otra canción es: “El puente de piedra” de los Chicanos. 

 

Ya no brillan las estrellas

Ya la Luna está muy triste

Ya no suenan las campanas

Desde el día en que te fuiste.

 

Ya se quedó el puente solo….

Dime tú puente de piedra….

 

- ¡Guau!, nunca me imaginé que un puente de piedra pudiera inspirar canciones, eh.

- Ya ves que sí Sofía. Pero ahora viene lo triste, pues te contaré algunas cosas que me han hecho sufrir a lo largo de tantos y tantos años, entre otras, el hecho de que hay ciertas personas sin educación que se han atrevido a causarme diversos daños, como es el hecho de que han grafitado mis muros, esto es algo que me ha dolido mucho, porque mi único objetivo es servirlos, ¿cómo es posible entonces, que me puedan dañar?, me digo para mis adentros. Claro, porque por más que ¡grite! cuando esto sucede, no hay quien me escuche, porque yo tan solo soy un puente, pero si acercaras tu oído a mis canteras cada vez que me dañan, te darías cuenta, como me hacen llorar las travesuras de ciertos acambarenses. Por eso  tú ¡Cuídame, por favor!

 

También te confieso que me duelen enormemente las heridas que me producen esas plantas que crecen en medio de la argamasa que une mis piezas, pues te confieso que, si esto no se detiene, pronto llegará el día que sólo quede de mí, el recuerdo, así pues, nuevamente te invito a que me cuides, y que, si ves que esas plantas acechan mi estructura, ¡corras pronto!, con las autoridades para que me puedan auxiliar. ¿Lo harás? Sofía.

 

- ¡Claro!, claro, cuenta con ello. 

 

- Y sabes, yo no soy una persona, pero igual que tú, siento necesidad de un reconocimiento Sofía, y por ello,  voy a ser sincero contigo, pienso que después de tantos y tantos años de haber prestado mi mejor servicio a esta comunidad, me siento, no te voy a mentir,  un tanto, digamos, devaluado, menospreciado, tal vez, sí, me refiero a que no recuerdo que me hayan festejado alguna vez, no recuerdo que alguien me haya dado las “gracias”, no sólo por el servicio que han recibido de mi parte  los  habitantes de Acámbaro, sino, además, por mi sola presencia que ha aportado ¡tanto! al embellecimiento de la ciudad. Y tal vez ahora, a 230 años de haber entrado en operación, sería una buena oportunidad para este festejo ¿qué te parece? Sí, me gustaría presenciar una buena campaña, que me diera a conocer, sobre todo a las nuevas generaciones, principalmente a los niños, porque, tal vez no me valoren por voluntad propia, sino más bien por desconocimiento de toda la historia que hay detrás de mí. 

 

Aunque, pensándolo bien, creo que miento, pues sí bien silenciosamente, imagino que algunas personas, como Don Luis Moreno, siempre reconocerán mi hermosura, pues con frecuencia Don Luis instaba a su hija diciéndole: Anda Marthita, llévame a   “contemplar el puente que hizo Dios”. 

 

·      https://www.musixmatch.com/es/letras/Los-Chicanos/El-Puente-de-Piedra

·      Wikipedia

·      Blog: Acámbaro en la historia de Gerardo Argueta Saucedo.

 

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTÍNEZ

10 de agosto de 2025

 

REENCUENTRO CON EL PUENTE DE PIEDRA.

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