domingo, 7 de junio de 2026

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El evangelio de hoy me impactó, por la presencia de una sola palabra:

 

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A partir de que la escuché, y durante todo el día, no he dejado de pensar en Jesús cuando pronunciara tan contundente palabra. Imagino la poderosa energía que debía emanar de su persona, la intensidad de su mirada, y la fuerza tan arrolladora de sus palabras, así como su enorme poder de convencimiento. Lo imagino caminando por el pasillo central del templo, acompañado de sus discípulos, con paso firme, pero sin prisa. Él sabía lo que buscaba, sin duda alguna. Y, así, al ir caminando, ve a ese hombre, apostado en su mesa de recaudador de impuestos, lo imagino haciéndole un llamado con su mano izquierda un tanto levantada, y simplemente le dice:

 

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Ese hombre, elegido por Jesús era nada menos que Mateo, también reconocido como Leví.

 

Mateo, no lo dudó un instante, lo dejó todo y simplemente lo siguió, se unió a sus discípulos y esa misma noche de su llamado, dio una gran fiesta en la que estuvieron Jesús y sus apóstoles. Fue entonces como otros judíos, invitados también a la fiesta, les preguntaron: ¿cómo es que su Maestro come con publicanos y pecadores? Jesús los escuchó y se dirigió a ellos con las siguientes palabras:

 

“No son los sanos los que necesitan el médico, sino los enfermos”, “No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.

 

Trataré ahora de que nos adentremos en él, a su vida y obra, empezando por preguntarnos:

 

¿Quién era Mateo?

Mateo fue un hombre nacido en el siglo I en Judea, luego entonces, era un judío, vivió en Cafarnaúm, fue uno de los 12 apóstoles, también el primero en recopilar lo que se decía de Jesús, por lo que se es reconocido como el primer evangelista, el primero en escribir acerca de Jesús, escribió lo que se sabía de él, incluyendo las profecías de los profetas que anunciaron su venida, habla también de su nacimiento, de su vida pública, incluyendo en ella su propia experiencia, ese primer encuentro que tuvo con él en el templo.

 

Mateo, al igual que Juan, fueron los únicos 2 evangelistas que convivieron con Jesús, así que, se puede considerar que sus aportaciones evangélicas narran su propia experiencia al lado de su Maestro. 

 

Puesto que el evangelio de Mateo iba dirigido concretamente a los judios, se considera que su objetivo de era difundir entre los ellos, el hecho de Jesús era a quien se referían las profesías del Antiguo Testamento. Hagámos un paréntesis aquí para decir que Jesús también era judío, por lo que sus compatriotas no aceptaban de ninguna manera que se llamara a sí mismo “Hijo de Dios”, de ahí que se comprenda claramente el objetivo de Mateo.

 

Antes de atender el llamado de Jesús a seguirle, Mateo era un publicano, es decir, un recaudador de impuestos, por lo que era empleado directo del emperador romano, y, por lo tanto, era considerado como un ladrón, puesto que los publicanos cobraban una cuota fija de impuestos, pero tenían el permiso del César, para cobrar de más, entonces, entregaban su parte al emperador, y podían quedarse con lo que sobraba.

 

Los publicanos eran mal vistos, tanto en la sociedad judía, como dentro de su misma religión ya que por ser empleados del emperador romano, eran considerados también como traidores. En pocas palabras, antes de conocer a Jesús Mateo era “de lo peor”, de ahí el desconcierto que les ocasionara a los judíos al ser testigos del cambio tan repentino como significativo que observaban en él, una vez que se hubo convertido.

 

Mateo como predicador:

 

Después de la ascensión, y de pentecostés, es decir, la venida del Espíritu Santo, los discípulos de Jesús se dispersaron. Fue así como Mateo estuvo predicando primero en Judea, luego en Siria y, finalmente se trasladó a Etiopía, en África. Abramos nuevamente un paréntesis aquí para reflexionar la acerca de la intensa vida de predicación de estos primeros discípulos, la forma en que se movieron por el mundo conocido hasta esa época fue determinante para difundir el evangelio de Cristo. Pensemos, por ejemplo, en Pedro y Pablo, como se movieron de Jerusalén hasta Roma, y ahora, Mateo, que después de predicar en Siria, se traslada hasta la mismísima África del norte, a Etiopía donde va a fundar la iglesia católica.

 

Fue en Etiopía, donde, por oponerse a que el rey Huitarco, empeñado en casarse con una princesa virgen, Mateo fue apuñalado justamente frente al altar de la iglesia, en el año 74 d de C. Este hecho fue representado por Caravaggio en uno de sus más lienzos más reconocidos. 

 

Mateo es un santo muy venerado tanto en la iglesia católica romana, como en la iglesia ortodoxa. En la iglesia católica, se le celebra el 21 de septiembre.

 

También San Mateo es el patrono de la comunidad de Tócuaro, Mpio. De Acámbaro, Gto.

 

A cada uno de los cuatro evangelistas, se le asocia con un símbolo, a Juan, con un águila, a Marcos con un león, a Lucas con un toro y a Mateo se le identifica con un ángel.

 

Así pues, me despido confiando haberte podido compartir esta pequeña semblanza de San Mateo, inspirada en la palabra mágica que obró en él su conversión:

 

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Referencias:

·      https://www.aciprensa.com/recurso/3664/biografia-de-san-mateo

·      https://es.wikipedia.org/wiki/Mateo_el_Evangelista

·      https://www.vaticannews.va/es/santos/09/21/s--mateo--apostol-y-evangelista.html

·      https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy

 

 

MARIA MARTHA MORENO MARTÍNEZ

7 de junio de 2026

 

 

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