19 DE SEPTIEMBRE DE 2026
A 500 años de la historia franciscana en Acámbaro
La sorprendió el día llegando a eso de las 5.45 am al oscuro y solitario parque Caña Brava, donde suele trotar. Ahí, la sombra de los árboles y las primeras luces del alba, que ya empezaban a asomarse en el horizonte preludiando un día que se antojaba hermoso, la saludaban gustosamente.
Sabía que tenía una cita a las 12 am, porque se llevaría a cabo la celebración religiosa, con la que se culminarían los eventos que se organizaron con motivo de los 500 años de la presencia franciscana en Acámbaro, así que programó su mente para acudir a este encuentro.
Se baño, se puso guapa y se encaminó al centro histórico de Acámbaro, donde se localiza, la construcción, que atestigua tan importante acontecimiento para su ciudad natal, es decir, el convento de Santa María de Gracia y a la parroquia de San Francisco.
Al llegar, pudo presenciar la inmensa fila de fieles que intentaban llegar hasta donde se encontraba la gloriosa imagen del Señor de Araró y esperó al menos durante hora y media antes de que diera inicio la celebración.
En ese trayecto de la espera, el vicario episcopal y anterior párroco de Acámbaro, Fr. Javier Gordillo, estuvo impartiendo instrucciones, entre las que mencionó la alarma sísmica, así como que, faltando 15 minutos antes de que diera inicio la ceremonia, suspendería la fila del Señor de Araró.
A eso de las 12.5 am, se anunció el cortejo de celebrantes, encabezado por diversos frailes franciscanos, no sólo los de Acámbaro, sino los venidos de diversos municipios cercanos, las autoridades religiosas de la parroquia y al final, Fray Enrique Muñoz Gutiérrez, ministro provincial de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, quien presidiría la ceremonia religiosa que estaba a punto de comenzar.
La ceremonia estuvo amenizada por el gran coro provincial, venidos desde la ciudad de Querétaro, cuya participación resultaba verdaderamente ¡imponente! Alrededor de 80 voces integraban esta ¡maravillosa armonía!, así que ella simplemente cerró sus ojos y dejó que la música penetrara a través de todos sus sentidos.
Ya en la liturgia de La Palabra, se leyó en la primera lectura al profeta Zacarías quien refiere que los pueblos imploraban la protección del Señor. Con esta lectura, se infiere que los frailes franciscanos también, se encomendaban a Dios al venir a otras tierras, concretamente, refiriéndose a la llegada de los misioneros a esta ciudad de Acámbaro a pregonar la palabra de Dios.
En la segunda lectura tomada del Apóstol San Pablo a su discípulo Timoteo, le pide que se ore por las autoridades para que los pueblos puedan vivir en paz. Este contexto fue llevado en la homilía de Fray Enrique en referencia a la importancia de fomentar la paz entre las diversas etnias que habitaban en la región de Acámbaro durante su fundación, es decir: Purépechas, Otomíes, Guameares, y Chichimecas.
En el evangelio tomado del Apóstol San Juan, Jesús le pide a Dios: “Señor cuida a los que me has dado, pues, así como tú me has enviado al mundo, yo envío a los míos. Te pido por mis discípulos y por los que en ellos van a creer”. Nuevamente estas palabras del evangelio son retomadas por Fray Enrique para referirse a la protección que le pide a Dios, tanto por los misioneros fundadores, como a los seres que habitaban esas tierras y que serían evangelizados a través de su palabra.
Ya en la homilía, Fr. Enrique platicó la anécdota acerca de lo que sucedió antes de la llegada de los primeros misioneros:
- ¿Quién quiere ir a Acámbaro? Les preguntó su superior. Nos han estado pidiendo misioneros para ese lugar.
- ¿Cómo es Acámbaro? Contestaron ellos.
- Acámbaro está situado a las faldas de un gran cerro, donde se encuentra una fértil e inmensa llanura por la que serpentea un río. Ahí habitan diversas tribus indígenas, entre ellas: Chichimecas, Otomíes, Purépechas, Guameares.
Cuenta la leyenda que al menos dos de esos frailes a los que se les ofreció venir a Acámbaro, luego de un sueño, decidieron venir a evangelizar estas tierras y dejándolo todo, se lanzaron a lo desconocido, abandonando para siempre: su casa, su país, sus comodidades, etc. Luego otros más se irían sumando hasta completar los 12 misioneros que, venidos de España llegarían primero a México y de ahí, algunos llegarían hasta Acámbaro.
Las peticiones, también fueron muy significativas.
A ti, Padre te pedimos por:
· Los fundadores
· Las autoridades.
· El pueblo.
· Los migrantes.
· Porque cese la violencia en estas tierras.
· Por los habitantes de Acámbaro que ya se han ido.
· Por los ancianos.
· Por los jóvenes.
· Por los niños.
· Por la fertilidad de sus tierras.
· Porque sus habitantes puedan tener una vida más digna.
La celebración culminó con las vibrantes notas del cántico del Laudate Dominus, cuya letra de Jacqes Berthier hace una armonía perfecta con música de Taizé, fue entonces cuando el templo mismo se cimbró ante notas tan perfectas.
"Laudate Dominum, Laudate Dominum omnes gentes, alleluia!" es una frase en latín que significa: "¡Alaben al Señor, todos los pueblos, aleluya!"
Y no quisiera despedir esta crónica antes de invitarte a que busques y escuches este ¡hermosísimo! cántico, para que puedas comprender, la inmensa emoción que se experimenta al escucharlo.
De esta forma tan emotiva, fue como la comunidad franciscana de la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán daba gracias a Dios por estos 500 años de historia en Acámbaro que han constituido ¡una verdadera hazaña!
MARÍA MARTHA MORENO MARTINEZ
19 de septiembre de 2026
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