lunes, 20 de abril de 2026

CRÓNICA DE UN REPENTINO VIAJE.

CRÓNICA DE UN REPENTINO VIAJE.

 

El sábado 18 de abril de 2026, tras una inesperada visita de mi hermana Bertha, tuvimos la oportunidad, que buscábamos desde hacía tiempo, de reunirnos las tres hermanas para hacer un recorrido por los campos aledaños a la Cd. de Acámbaro. Después de hacer un análisis del rumbo que tomaríamos, nos decidimos por visitar Andocutín, Irámuco, Santa Ana Maya y Moroleón. Así que contratamos a nuestro amigo César para que nos llevara. Debo decir que la experiencia fue realmente ¡maravillosa!, no sólo por la convivencia, que se generó entre las tres hermanas y el amigo César, sino, además, por la ¡sorpresa! que nos produjo el recorrido y que trataré de describirte a continuación.

 

Emprendimos el viaje a eso de las 11 de la mañana, llegando, primeramente, al pueblo de Andocutín. Que se ubica a unos 15 kms de Acámbaro, inmediatamente llamó nuestra atención el hecho de que todas las casas lucían pintaditas y las calles muy limpias, luego fuimos a la hacienda y nos ¡maravillamos! Del buen estado en el que se encuentra. Esta hacienda data del siglo XVII habiendo pertenecido a la familia Álvarez del Castillo.

 

Hace ya varios años conocí la hacienda, pero ahora que volví, realmente me impresionaron todos los detalles que le han estado reparando, están resanando grietas en los muros y recuperando espacios interiores, tal como la sacristía y dos habitaciones más, luce tan bonita que realmente da la impresión de estar habitada, hay plantitas y flores en su patio central, pero lo mejor conservado es, sin duda alguna, su capilla, pintada de una hermosa combinación de azul y blanco en el exterior. Pero el interior, realmente es de llamar la atención. 

 

Según la información que leímos en las placas exteriores, la remodelación de la capilla se llevó a cabo en el 2025. Durante la misma,  fue decorada al estilo de las iglesias antiguas, me refiero a la pintura de sus muros, perfectamente delineados en vivos color marrón que destacan muy apropiadamente del fondo azul celeste. El  altar central está dedicado a Santa Ana y luce un dorado realmente ¡exquisito!, las bancas son también preciosas, de una madera de ¡primerísima! calidad y en cada una, destaca de forma muy discreta el nombre del donador.

 

El piso de mármol blanco luce ¡estupendo!, en perfecta armonía con el conjunto global de toda la construcción.

 

Algo que debo resaltar es el hecho de que, en esta remodelación, realmente intervino el pueblo, tal como pudimos comprobar en las placas exteriores donde aparece una lista de los nombres de los que cooperaron, e incluso la cantidad que donaron para poder hacer posible esta ¡hermosísima! Obra. Considero muy importante el hecho de la rendición de cuentas, lo cual genera confianza entre los donadores, quienes se deben sentir realmente partícipes de la obra, además de defenderla y presumirla con orgullo a los visitantes.

 

También en el exterior, se enlistan los nombres de las personas que donaron las bancas, así como los árboles que han sido plantados recientemente, luego de haber repuesto los anteriores.

 

Después de admirar profundamente la hacienda, la ¡hermosísima! Capilla ubicada en su interior, y en general, todo el pueblo, nos despedimos de la bella comunidad de Andocutín, donde se respira desde la entrada el gran amor que le tienen sus habitantes, el orgullo con el que la muestran a los visitantes y la labor social que han hecho para conservar este hermoso legado histórico, tan propio de su comunidad.

 

De ahí, nos dirigimos a Irámuco, esta ciudad está ubicada a orillas del lago de Cuitzeo, el cual pudimos observar desde una pequeña explanada, aunque es triste decir que el lago se encuentra en mal estado, primeramente, por la poca agua que le queda, luego porque está invadido en sus orillas por una inmensa capa de lirio y tule que impiden contemplarlo a mayor profundidad.

 

En esta ciudad pudimos comprobar dos de las fuentes de ingresos económicos, me refiero a la pesca y la cría y engorda de cerdos, digo esto por los olores que invaden la ciudad.

 

Luego tomamos camino rumbo a la comunidad de Santa Ana Maya, Mich. Aquí, nuevamente nos sorprendió el buen estado en el que se conserva. Aquí pudimos disfrutar de las tradicionales “quesadillas” de Santa Ana, que en vez de queso tienen miel de piloncillo.

 

 También te comparto el hecho de que yo había visitado este pueblo con anterioridad, pero lo que observo ahora, es otra cosa, totalmente diferente. Al menos en lo que es el jardín, se observa una clara y hermosa remodelación, pero cuando ingresamos al interior del atrio, nos sorprendió el ¡perfecto! estado en que se encuentra; los jardines muy bien cuidados, con un hermoso césped, donde hay diversas plantas con flores y el piso, es de lo más apropiado, integrado por unas grandes losas de concreto de unos 60 x 30 cm, y alrededor de las mismas, una tira de piedritas incrustadas en cemento que le dan un toque muy estético.

 

Y nuevamente, al ingresar a la iglesia, nos sorprendimos de su reciente remodelación. Tan bellamente lograda. La construcción está pintada también en un tono azul muy tenue que permite que resalten sobre manera las nervaduras de la construcción también pintadas en azul más intenso, imitando una especie de piedritas, luce además una serie de bellos candiles plateados que, con la iluminación permiten destacar el bellísimo decorado interior de la iglesia.

 

Y nuevamente nos llamó la atención que el sistema de las donaciones sea el mismo que observamos en Andocutín, me refiero a que aparece una serie de fotografías que muestran el antes y después de la remodelación, como para crear conciencia del trabajo realizado, además de la lista de nombres de las personas que contribuyeron con su aportación.

 

Desconozco quién haya sido el promotor de estas remodelaciones, me refiero a la de Andocutín y a la de Santa Ana, pero, quien haya sido, es de destacar el buen gusto con el que fueron planeadas y logradas.

 

Como parte muy importante de la decoración de la iglesia de Santa Ana Maya, debo referirme a la presencia de los 6 murales obra del pintor Pedro Cruz, oriundo de esta misma ciudad. De ellos imagino que deben haber sido pintados en las primeras etapas de este gran pintor, digo lo anterior porque es realmente sorprendente la calidad de los trazos, las ¡increíbles! emociones que se revelan en los rostros de los ahí ilustrados, etc. Todos estos murales revelan la vida de Jesús, En este momento, recuerdo el contenido de 4 de ellos, el primero describe su nacimiento, otro se refiere al juicio al que fue sometido en el palacio de Poncio Pilato, otro de ellos representa la crucifixión, y el último otro nos revela la tarea de su entierro.

 

Finalmente, nos encaminamos a la ciudad de Moroleón donde disfrutamos de una rica comida  estilo italiano.

 

Y así, dimos por terminado nuestro viaje por algunas ciudades de Guanajuato y Michoacán.

 

 Ahora, deseo finalizar esta crónica invitándote a que lo más pronto  que te sea posible visites Andocutín y Santa Ana Maya, para que te sorprendas, como yo, de la belleza que encierran estas dos ciudades.

 

Referencias:

https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/andocutin-podria-ser-pueblo-magico-por-sus-riquezas-13188726

 

MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ

20 de abril de 2026

 

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