martes, 27 de enero de 2026

MARK CARNEY EN DAVOS.

 

MARK CARNEY EN DAVOS.

 

Enclavado en una de las inmensas montañas de los Alpes suizos se encuentra Davos, una bella ciudad donde en enero de cada año se dan cita los líderes de todo el mundo, así como una buena cantidad de los empresarios, los periodistas, los ingenieros y los científicos para llevar a cabo lo que se conoce como: el World Economic Foro o Foro Económico Mundial, cuyo objetivo versa en el sentido de identificar, explorar y proponer las distintas problemáticas que enfrentará el mundo en el año que comienza.

 

Este foro económico se ha realizado en esta misma ciudad y en enero desde el año 1991 y cada vez, sus perspectivas han ido en aumento.

 

Desde hace unos 6 años, he estado siguiendo con cierta atención lo que se expone en dicho foro, pues pienso que es una buena forma de “poner los pies sobre la tierra”, al menos he procurado informarme de las principales tendencias que han dominado cada uno de estos escenarios.

 

En este año, se había anunciado con anterioridad que sería el primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien daría el discurso inaugural y había grandes expectativas en torno a su participación, al respecto, los medios de comunicación dieron a conocer, que el auditorio estuvo prácticamente “a reventar”, y que hubo que negar el acceso a gran cantidad de asistentes.

 

Desde mi punto de vista, la participación de Carney en el Foro Mundial de Davos el 20 de enero de 2026, fue, con mucho, la más importante y significativa para los gobiernos de lo que él llamó “las potencias medias”, llámense principalmente: Europa, y Canadá, aun cuando, también desde mi más modesta opinión, bien podíamos incluirnos  los países emergentes o en vías de desarrollo como es nuestro el nuestro o al menos, considero que sería un aliciente para México, “sentirse” incluido en tan significativo discurso del que trataré, a continuación, de expresar algunas ideas.

 

Lo primero que deseo destacar es el hecho de que leí el discurso completo, tratando de identificar algunas frases que me ayudaran a fundamentar mis opiniones al respecto, pero debo confesar, que a medida que lo iba leyendo me parecía cada vez más importante y valioso lo que leía a continuación, a tal punto que llegué a considerar. No, pues a este paso, lo único que puedo hacer al respecto sería una transcripción. 

 

Me pareció un discurso, de lo más elegante en su forma de expresarse, usó varias metáforas, muy bien logradas y que permitían a todo el público, comprender de forma precisa su mensaje, además fue muy claro y contundente en su argumentación, misma que mantuvo durante toda la trayectoria del discurso.

 

Algunos comentaristas han señalado que Mark Carney fue muy valiente al expresar su discurso de manera tan serena a pesar de la fuerza de su mensaje y de las posibles rivalidades que podría enfrentar hablando de la forma en que lo hizo.

 

“Construir algo mejor”, es el título de su discurso. Ya desde ahí, llama poderosamente la atención, pues considero que este título es una exhortación a los países para no caer en el desánimo, sino a sobreponerse para salir adelante, y fortalece su primera opinión con la siguiente frase: “sabemos que el antiguo orden no volverá, no deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia”.

 

Mark Carney habla de la “ruptura del orden mundial”, “el fin de una ficción agradable y el comienzo de una realidad brutal en la geopolítica de las grandes potencias que no está sujeta a ninguna restricción”.

 

En este párrafo me sorprendió la forma en que confronta, por un lado, la brutalidad de la geopolítica actual dominada por las grandes potencias, con el fino lenguaje que utiliza para expresarlo “el fin de una ficción agradable”.

 

Ahora hace una exhortación a las “potencias medias”, a formar alianzas y sobreponerse a esta cruda realidad a la que nos estamos enfrentando, para ello utiliza una metáfora exquisita: “si no estás en la mesa, estás en el menú”, con ello nos está dando a entender la urgencia de establecer estas alianzas, para soportar, de alguna manera la presión que las grandes potencias están ejerciendo sobre las potencias medias. “si no estás en la mesa”, es decir, si no te los comes, “estás en el menú”, te van a comer.

 

Y ejemplifica lo anterior afirmando que: “nuestro día a día se nos presenta como una rivalidad entre las grandes potencias”. Y que: “Los fuertes actúan según su voluntad y los débiles sufren las consecuencias”. Llegado a este punto, no pude evitar concebir en mi mente la idea de la imagen frente al espejo. Pues pienso que nuestro país está justamente en el escenario que Mark Carney está dibujando tan palpablemente. 

 

Respecto a los escenarios que vislumbra Mark Carney en la geopolítica actual para las potencias medias son los siguientes: “Cuando las potencias medias negociamos a nivel bilateral con una potencia hegemónica, lo hacemos desde una posición de debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece”, y continúa: “eso no es soberanía. Es fingir ser soberano mientras se acepta la subordinación”. Nuevamente viene a mí la imagen especular. 

 

“En un mundo marcado por la rivalidad entre las grandes potencias, los países intermedios, tienen dos opciones: competir entre sí para obtener favores o unirse para crear una tercera vía que tenga peso”. En este párrafo nos podemos remitir al título de la conferencia: “Construir algo mejor”, pero, considera Mark Carney: “es más ventajoso invertir colectivamente en la resiliencia que construir cada uno su propia fortaleza”.

 

En la segunda parte de su discurso, expone lo que Canadá ha estado haciendo para encaminarse por la ruta trazada por Mark Carney. 

 

Pero yo me quiero quedar con esta hermosa frase para despedir este sencillo texto en el que me he permitido explorar algunas de las brillantes ideas expresadas por el primer ministro de Canadá, Mark Carney, a quien, a partir de Davos, bien se le podía considerar el nuevo líder mundial que abandera la postura de las potencias medias frente a la forma en que están actuando en la realidad las grandes potencias.

 

“Aceptamos plenamente el mundo tal como es, sin esperar a que se convierta en lo que nos gustaría ver”. Con esta frase, a mi juicio, nos inyecta una muy buena dosis de optimismo no solo a las potencias medias, sino también a las que, como México, navegamos en este mar de incertidumbre y desconfianza a la que nos está obligando la situación geopolítica universal que estamos viviendo.

 

MARIA MARTHA MORENO MARTINEZ

27 de enero de 2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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