martes, 2 de diciembre de 2025

EL VESTIDO DE LILA



EL VESTIDO DE LILA.


 

Lila, es una niña mexicana, hija única a la que le fascinan las actividades físicas: esquiar, nadar, hacer gimnasia, yoga, etc. tiene además una gran creatividad, le encanta diseñar el vestuario no sólo de sus muñecas, sino el suyo también, con frecuencia se le sorprende cortando y combinando telas o papeles de colores.

 

Debido a que sus padres emigraron a Francia por razones de trabajo, ella tuvo que dejar su amado país, a sus amiguitos con los que tanto jugaba, pero, sobre todo, Lila extraña, a sus abuelos a los que ama profundamente. Extraña mucho la sopa de su abuela, o jugar con su abuelo a la tiendita.

 

En Francia, va a la escuela. Y fue ahí donde descubrió su gran facilidad para los idiomas. En la actualidad habla el francés con un hermoso acento galo. Y regularmente corrige a sus papás en la pronunciación de este idioma.

 

Su mamá, en su gran afecto protector, y queriendo lo mejor para Lila, le ha comprado varios vestidos, incluso, modelos, de diseñadores, los cuales terminan arrumbados en el fondo del ropero, ya sea, porque le pican, porque ya no le gustan, o porque no los puede llevar a la escuela, etc. Como es normal, su mamá termina enfadada con ella porque gasta mucho dinero en su vestuario y para nada.

 

A Lila, le gusta visitar a sus tías en Acámbaro, porque disfruta mucho salir de compras, su papá dice que encuentra todo lo que quiere, casi con sólo estirar la mano, ello porque en esta ciudad, abunda el comercio informal, así que cuando Lila se pasea por sus calles, todo le gusta, quiere comprar de todo desde cuentitas para hacer collares, cosméticos, brillitos de colores para adornar sus ojos o sus mejillas, etc. Ah, y por supuesto Lila ama los tacos callejeros, sí los ¡ricos tacos! que sólo se consiguen en Acámbaro.

 

Cierto día, vinieron con sus papás a pasar unos días con sus tías, fue entonces cuando su papá la llevó de compras, y sus ojos brillaron cuando encontró a su paso un ¡hermoso! vestido de gala, de un lindo color azul con bellos estampados florales y varias piedrecitas brillantes en la cintura, sí, pero, lo más significativo de la prenda era una linda “cola”.

 

- ¿Cuánto es?, preguntó Lila a la vendedora.

- Cien pesos niña.

 

De inmediato Lila los pagó y su papá preguntó a la vendedora con cierta desconfianza.

- Pero, son nuevos ¿verdad?

- Qué cree Sr. que algunos si salen nuevos.

 

El papá se quedó estupefacto ante esta respuesta, pero no quiso decepcionar a Lila.

 

En cuanto llegó a casa, Lila se puso el vestido y posó con él para los que estábamos ahí. El vestido estaba tan bien cortado, que la hacía lucir como una princesita.

 

¡No puede ser! exclamó la mamá, yo tanto que he gastado en vestir a Lila, para que venga a ponerse este vestido usado, sin el menor escrúpulo, con toda la confianza del mundo y ¡por tan sólo por 100 pesos!

 

A partir de ahí, Lila ya no quiso quitarse el vestido, regresó con él puesto a casa de sus abuelos y el colmo fue que recientemente su papá la llevó a dar un paseo en barco, y les avisaron que les iban a tomar unas fotos, de inmediato Lila corrió a ponerse el vestido para salir con él en la foto.

 

Ahora su madre sonriente comenta:

 

- Ese vestido ya es una de sus mejores adquisiciones de Lila, lo sigue amando como el primer día que lo compró.

 

Desde entonces su mami comprendió que los niños no necesitan ropa, ni juguetes caros, y que basta con su imaginación, para hacer de cualquier detalle una hermosa prenda o un juguete para viajar al espacio exterior o al fondo del mar, y para divertirse inmensamente.

 

MARÍA MARTHA MORENO MARTÍNEZ

2 de diciembre de 2025.

 

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